La condición afectiva de ofendido

 

… independientemente de haberse recibido o no realmente una ofensa, quien así lo vive, sentirá tener el derecho y necesidad de recibir una disculpa para reparar el daño y poder resarcir el estado de bienestar – real o supuestamente – perdido. Por ello, que el ofendido se atribuya el derecho de reclamar, por «la injusticia que se le hizo», una explicación en cualquier momento y cuantas veces lo considere necesario hasta sentir “obtener satisfacción”.