Consulta virtual

La tecnología, cada vez más, puede ayudar a encontrarnos en contacto al acortar distancias...

El avance tecnológico en las comunicaciones, otorga hoy posibilidades amplias para el encuentro y contacto con las personas sin importar el lugar en que se radique o se esté.

Dentro de mi práctica profesional, la consulta virtual es un hecho que se ha dado desde hace catorce años atrás. He visto y constatando cómo el sistema comunicación se ha consolidado, tanto por la misma práctica como por el avance en la tecnología.

En un inicio, esta práctica se dio en base a correos electrónicos que iban y venían al cruzar el Atlántico; pasando por lo alto de Machu Picchu o; al remontar el Golfo de México hasta llegar a sus distintos destinos vía satelital. Luego debuté en el uso del chat con McAfee en las salas de amigos (grupos) usando solamente el teclado sin ver al interlocutor, pero si charlando en tiempo real. Luego vino la incorporación de voz con micrófono y auriculares con todas sus fallas de enlace continuo y las caídas de interconexión. Desde hace tiempo, está la posibilidad de video conferencia grupal, utilizada también para conferencias. Un buen avance para el propósito de la comunicación lo fue Skype con video cámara. Hoy lo fuerte es WhatsApp, Zoom con la ventaja del celular en la mano.

¿Cómo acceder?

La manera de llegar a la consulta virtual es acordando un horario, como en el caso de las citas presenciales. A esa hora, estando el interesado en un sitio cómodo e independiente,  puede comenzar su sesión.

¿Cómo se da?

Hablando, escribiendo, con imagen o bajo cualquiera de las modalidades que la tecnología ofrece hoy. La interacción es directa y efectiva. Realmente se llega a establecer un clima de empatía las más de las ocasiones y un verdadero compromiso de crecimiento. Para mí, ha sido un hecho de efectividad terapéutica.

Ciertamente, no cualquier persona puede ser un buen candidato para la psicoterapia virtual. Al igual que en la consulta presencial en el consultorio. Tanto paciente como psicoterapeuta requieren de sentir confianza y credibilidad. Como repetiría Marshall McLuhan: “Creer que el medio es el mensaje”. Y hacer de ese medio un lugar cálido. Esto es, poner la tecnología al servicio de uno, para mantenerse en comunicación con lo humano de otro humano.

¿Qué tecnología es necesaria?

Para poder entrar a la consulta virtual se requiere contar con un equipo de cómputo fijo, portátil o ahora, con un celular que sirva para el propósito. Si se utiliza el teclado, saber usarlo. Esto es: escribir y actuar con cierta prontitud para mantener el ritmo de la comunicación. Si se cuenta con un equipo a través del cual se pueda dialogar sin tener que accionar las teclas, estableciendo una comunicación verbal, es una buena opción. Sin embargo, ahora se cuenta con plataformas para las video llamadas: Skype, WhatsApp,  Facebook, Zoom, Hangouts y otras.

Ventajas de la consulta virtual:

– La posibilidad del contacto con el servicio psicoterapéutico cuando se vive fuera del País      o en entidades del interior.

– Puede evitar los costos y contratiempos de los traslados.

– Permite mantener contacto con el terapeuta y el ritmo que necesita el tratamiento aún          cuando se está de viaje o en medio de rutinas de trabajo complicadas.

– Facilita mayor flexibilidad en los horarios de la consulta, aunque demanda – al igual que      en la cita presencial – del compromiso de establecer el contacto a la hora establecida.

– Algunos pacientes que ya han elegido esta modalidad aseguran que les permite                        “manifestarse libremente” frente a la cámara y el encuentro en tiempo real.

– El uso del correo electrónico (E-mail) es reconocido por los pacientes como “una                      oportunidad de manifestar aquellas cosas que no se dijeron en la sesión, porque se                descubrieron con posterioridad”.

Contrato terapéutico:

Al establecer el acuerdo (contrato terapéutico) se agendará hora y día determinado para realizar las sesiones. Previo acuerdo de las partes se podrá, si se dispone de un horario, modificar la hora de la cita. Igualmente se establecerá (de ser necesario) el número de sesiones por semana como la forma de pago. Existirá de inicio un compromiso de 10 sesiones como mínimo. Cumplidas éstas, se decidirá el continuar o no.