Trabajo Alumnos

 

TEORÍAS Y SISTEMAS TERAPÉUTICOS
 
UNIDAD 1                    Introducción y Conceptos Básicos sobre Psicoterapia
Desarrollado por:             Flores Rosas Mónica Josseline – Mariscal Johanie
  •  Problema de la Definición de la Psicoterapia:

Debido a que existen demasiados enfoques psicoterapéuticos no hay una definición única.

Feixas y Miró (1993) recaban lo común de las distintas definiciones que existen y la definen como “Un tratamiento ejercido por un profesional autorizado que utiliza medios psicológicos para ayudar a resolver problemas humanos en el contexto de una relación profesional”.

En psicoterapia se debe considerar que:

  1. La relación profesional~cliente es esencial en toda intervención que se considere terapéutica.
  2. Los distintos enfoques amplían nuestras perspectivas de trabajo y las enriquece.
  3. Ninguno de los enfoques psicoterapéuticos tiene una utilidad universal.

Los elementos principales de la psicoterapia son:

  • Cliente: Es la persona que acude a los servicios psicoterapéuticos. La persona acude a psicoterapia porque experimenta algún tipo de dificultad, malestar o trastorno que es suficientemente importante en su vida como para provocar un deseo consciente de cambio. También puede acudir por indicación o mandato de otros, como los niños, menores de edad, o por temas judiciales.
  • Psicoterapeuta: Profesional capacitado para ejercer la psicoterapia puede ser un médico, psicológico, trabajador social etc. Su característica principal es que intenta ayudar al paciente. El psicoterapeuta debe tener conocimientos específicos sobre los procesos de aprendizaje, la personalidad, los procedimientos y técnicas de evaluación psicológica, psicopatología, los principios de la interacción social, los procesos cognitivos y emocionales, el desarrollo de la vida, etc. Cada modelo psicoterapéutico también requiere de otros conocimientos específicos.
  • La relación terapéutica-paciente es esencial en toda intervención que se considere terapéutica. Esta relación es profesional, donde el terapeuta se interesa genuinamente por el paciente, y no forma parte de sus relaciones interpersonales cotidianas.
  • Desarrollo histórico:
    Raíces:
    La psicoterapia tiene sus raíces en la magia, medicina, filosofía y la religión.
  • Sociedades Primitivas:
    En las sociedades primitivas las explicaciones de la anormalidad están conectadas a las metáforas sobrenaturales y místicas. La enfermedad era concebida como un fenómeno de posesión, donde un alma extraña ocupaba el lugar del alma del paciente. Aquí el tratamiento era a través de métodos curativos, como las confesiones, rituales ejercidos por chamanes o hechiceros y exorcismos.
  • Grecia y el mundo antiguo:
    La psicoterapia actual tiene sus orígenes en Grecia, donde surge el pensamiento racional y con él la tradición filosófica y la tradición médica.
    Platón habla de cómo el discurso bello produce un estado de armonía en todas las partes del alma.
    Hipócrates se contrapone a las concepciones animistas y atribuye causas naturales a las enfermedades. Son los estados internos del organismo los que producen las enfermedades. Galeano, desarrolló la medicina hipocrática. Dividió las causas de las enfermedades en orgánicas y mentales (lesiones en la cabeza, excesos de alcohol, temores, cambios en la adolescencia y en la menstruación, adversidades económicas o amorosas.
    Propone la guía de un tutor o pedagogo ante estos trastornos que aconsejara cómo llevar una vida serena.
  • Edad media y Renacimiento:
    El modelo galénico de la medicina sobrevivió durante la edad media.
    La iglesia juega un papel central al considerar que los trastornos mentales son producto de una voluntad sobrenatural, del diablo.
    El pecado se constituye en la raíz de todo mal y la confesión en el procedimiento terapéutico para evitarlo.
    Predomina 2 tendencias sobre el pecado y su resolución:
  1. Inquisitorial donde animaban a descubrir herejes y brujas, el tratamiento podía llegar a la tortura y quema.
  1. Alejarse del pecado de un modo más personal y humanitario.
  • Siglo XVI – XVII:
    Aparecen una serie de intelectuales que se opusieron a la visión demonológica dominante, ofreciendo una visión humanista de los enfermos mentales.
    Luis Vives defiende la causa de los pobres y marginados, incluso cuando su marginación deriva de la demencia o rareza de su conducta, y resalta el papel de la expresión de las emociones y sentimientos de los marginados.
    Paracelso enfatizó que las enfermedades mentales eran de naturaleza no divina, la influencia de los astros era la que producía el trastorno mental.
    Robert Burton era partidario de las causas psicológicas y sociales de la enfermedad mental y realzo las causas emocionales de estos trastornos.
    Thomas Sydenham fue de los primeros en describir la neurosis y de afirmar que la histeria no estaba ligada a las mujeres exclusivamente.
    Pinel introduce el tratamiento moral que básicamente consistía en suponer que los problemas mentales derivaban de conflictos morales y animaba al personal los hospitales a contactar con los problemas de los enfermos a través de actividades ocupacionales, respetando los intereses particulares.
  • Siglo XVIII – XIX:
    Gall estaba convencido que determinadas funciones corporales y emocionales estaban controladas por determinadas áreas del cerebro. También afirmaba que la forma del cráneo se relacionaba con el grado de extensión y preponderancia de las zonas cerebrales y que en base a ello se podía estudiar el carácter (frenología).
    Mesmer su aportación básica consistió en explicar la enfermedad mental como derivada a la causa natural y no al diablo.
    J. Braid acuñó el término hipnosis.
    Liébeault practicaba la hipnosis sugiriendo a sus pacientes que le miraran fijamente a los ojos le decía que se iban adormeciendo gradualmente. Y una vez que estuvieran en estado de somnolencia le indicaba la desaparición de los síntomas.
    Berheim aplicó este método y lo explicó como producto de la sugestión. La sugestionabilidad era una característica común en las personas y era su aptitud para transformar una idea en el acto. Posteriormente deja la hipnosis y se basa en la sugestión directa del enfermo llamando a esta práctica “psicoterapia”.
  • De la hipnosis al psicoanálisis:

Liébeault practicaba la hipnosis sugiriendo a sus pacientes que le miraran fijamente a los ojos le decía que se iban adormeciendo gradualmente. Y una vez que estuvieran en estado de somnolencia le indicaba la desaparición de los síntomas.

Berheim aplicó este método y lo explicó como producto de la sugestión. La sugestionabilidad era una característica común en las personas y era su aptitud para transformar una idea en el acto. Posteriormente deja la hipnosis y se basa en la sugestión directa del enfermo llamando a esta práctica “psicoterapia”.

Charcot practicaba la hipnosis y la explicaba como un proceso neurológico. Investigó la relación entre la histeria y la hipnosis.

  1. Janet se interesó en la hipnosis como vía de estudio de la mente subconsciente. Aplicó la hipnosis en un caso de histeria a la que pedía liberar determinadas emociones y recuerdos (adelantándose al método catártico descrito por Breuer).

Breuer comenzó un trabajo junto con Freud de la que fue trabajo su obra conjunta “Estudios sobre histeria” (1895) donde aparece el famoso caso Ana O.

Sigmund Freud, tenía una sólida formación neurológica y aportó destacables contribuciones a este campo como varios trabajos sobre la parálisis cerebrales en niños, y la neurofiología de la afasia y la agnosia, comenzó su práctica abordando numerosos casos de histeria. Fue descubriendo los procesos defensivos del Yo que rechazaban los recuerdos y emociones insoportables y la importancia de la relación terapéutica para vencer y trabajar contra las resistencias inconscientes, lo que lo llevó a abandonar el método catártico y a desarrollar la asociación libre (método que constituyo la base del psicoanálisis).

  • Desarrollo de la psicoterapia en la actualidad:

La psicología clínica se constituye en los Estados Unidos a principios del S. XX.
En Europa la concepción dominante de tratamiento era médica o derivada de la orientación psicoanalítica.
En el campo de la psicología después de las 2 guerras mundiales la intervención de los psicólogos en los asuntos sociales y públicos fue aumentando.

La psicoterapia pasó a ser un campo de trabajo de los psicólogos, que adoptaron inicialmente en su mayoría la orientación psicoanalítica.
A partir de la segunda guerra mundial se empieza a reconocerse socialmente el trabajo psicoterapéutico de los psicólogos.
Conferencia de Boulder se define el rol del psicólogo clínico (diagnóstico, investigación y terapia)
La Asociación Psiquiátrica Americana defiende que la psicoterapia solo debe de ser practicada por médicos psiquiatras.
Los psicólogos comienzan a desarrollar modelos terapéuticos ajenos al psicoanálisis.
Carl Roger (1943) crea la terapia centrada en el cliente.
Desde el ámbito académico se acentúa el conductismo y la terapia de conducta. (se propone que los trastornos mentales sin base orgánica son aprendidos, derivados de las leyes del condicionamiento y por lo tanto pueden ser modificados en base a procedimientos de aprendizaje).
Los conductistas Eysenck, Skinner y Wolpe desarrollan una nueva concepción de psicoterapia. Modelo Humanista
Modelo sistemico de terapia familiar
Modelo cognitivo

  • Principales modelos en psicoterapia.

Modelo psicodinámico:  Hace referencia a aquellos modelos en los que el conflicto intrapsíquico tiene un papel central. El modelo con mayor relevancia histórica es el psicoanalítico.
Existen 4 niveles para definir psicoanálisis:

  1. Método de investigación de los significados mentales inconscientes
  2. Método de psicoterapia basado en la interpretación de las relaciones transferenciales, resistencia y deseos inconscientes
  3. Conjunto de teorías psicológicas sobre el funcionamiento de la mente y teoría clínica sobre los trastornos mentales y su tratamiento
  4. Enfoque filosófico o general para entender los procesos de las culturas y la actividad social
  5. Modelo conductual: La terapia conductual se centra en el comportamiento humano y mira para erradicar el comportamiento no deseado o la mala adaptación. Normalmente este tipo de terapia se utiliza para las personas con problemas de comportamiento o problemas de salud mentales que implican un comportamiento no deseado.
    En la terapia conductual, el pasado sigue siendo importante, ya que a menudo revela dónde y cuándo surgió el comportamiento no deseado, sin embargo, se centra más en el comportamiento actual y en las formas en que se puede rectificar.
    La premisa detrás de la Terapia Conductual es que el comportamiento puede ser aprendido y a la vez modificado. El objetivo es ayudar al individuo a aprender nuevos comportamientos positivos, que reduzcan al mínimo o eliminar el problema.
  1. Modelo sistémico: La terapia sistémica entiende los problemas desde marco contextual y se focalizan en comprender y cambiar las dinámicas de las relaciones (familiares, sociales, laborales, etc). Se presenta como una forma sistémica y científica de aproximación y representación de la realidad vista desde una perspectiva holística e integradora, donde lo importante son las relaciones y los componentes que a partir de ellas emergen.
  1. Modelo cognitivo: La Terapia Cognitivo-conductual asume que los patrones de pensamiento mal adaptativos o erróneos causan un comportamiento desadaptativo (comportamiento contraproducente que interfiere con la vida diaria) y emociones “negativas”. Los terapeutas ayudan a los pacientes a superar sus dificultades a través de un tratamiento enfocado en la modificación de patrones de pensamiento, de modo que se obtenga la modificación del comportamiento y el estado emocional.
    Se enfoca en problemas específicos. En las sesiones se identifican problemas de conducta y de pensamiento, son priorizados y se atienden específicamente.
    Está orientada a metas. Al trabajar con su terapeuta se les solicita a los pacientes que definan metas para cada sesión así como metas a largo plazo.
    El enfoque de la terapia cognitivo conductual es educacional. El terapeuta utiliza experiencia estructuradas de aprendizaje que enseña a los pacientes a monitorear y escribir sus pensamientos negativos e imágenes mentales. La meta es reconocer cómo estas ideas afectan su humor, conducta y condición física. Los terapeutas enseñan habilidades importantes para lidiar con las situaciones, tal como resolución de problemas.
  • ¿Qué es la psicopatología?

Definir psicopatología no es una tarea sencilla, sin embargo podemos centrarnos en 4 aspectos importantes que abarcan el término:

  1. Ciencia que estudia la mente y la conducta humanas, que se centra en sus aspectos desviados o anormales. Sin embargo, se matiza que el funcionamiento mental y las conductas del ser humano se expresan a lo largo de un continuo que abarca desde la anormalidad hasta la patología sin que haya una línea de separación clara
  2. Se trata de una ciencia que se encuentra en la base de algunas aplicaciones en el campo de la salud mental, como en psicología clínica y psiquiatría
  3. Sus aportaciones poseen una doble naturaleza: aumentan los conocimientos básicos sobre el comportamiento humano y guían la práctica clínica (prevención, diagnóstico e intervención)
  4. Como disciplina básica que es, la psicopatología presenta la investigación como hito principal: busca establecer leyes generales sobre las causas de los trastornos mentales. La metodología por excelencia es la experimental. La psicopatología tiene como objetivo principal descubrir las leyes que regulan la conducta anormal o patológica mediante el método científico.  

Así entonces, tenemos que la psicopatología es considerada como aquella disciplina científica que estudia el origen, curso y las manifestaciones de los procesos no normales de la mente y la conducta humana que dificultan el desarrollo de un sujeto en su quehacer cotidiano, y que por lo tanto pueden influir en su falta de salud.

Psicoterapia y psicopatología

Saber identificar el síntoma y las causas del mismo son clave para poder implementar un tratamiento eficaz, así entonces debemos saber también cuál es la importancia de la psicoterapia y psicopatología siendo que: 1) la psicoterapia tiene su fundamentación teórica en la psicopatología; y 2) la psicopatología da las bases teóricas para la psicoterapia.

Ahora bien, la diferencia entre estos dos términos es que: la psicoterapia tiene como objetivo el cambio de pensamientos, sentimientos y conductas específicas en un sujeto; mientras que la psicopatología trata de formular leyes generales que expliquen los trastornos mentales.

Referencias:

American Psychological Association. (s. f.). Entendiendo la psicoterapia. Recuperado 1 de noviembre de 2020, de https://www.apa.org/centrodeapoyo/entendiendo-la-psicoterapia

Anónimo. (s/f). Psicopatología. Capítulo I. Bases conceptuales de la psicopatología y clasificación de los trastornos mentales. Recuperado de http://reader.digitalbooks.pro/book/preview/28861/chap2.xhtml

Centro de Psicología Clínica y Psicoterapia. (s/a). Terapia cognitivo conductual. Recuperado de https://www.ryapsicologos.net/terapia-cognitivo-conductual/

Corbin, J. (s/f). Terapia sistémica: ¿qué es y en qué principios se basa?. Recuperado de https://psicologiaymente.com/clinica/terapia-sistemica

Feixas, G.; Miró, M. (1993).  Aproximaciones a la Psicoterapia. Una introducción a los tratamientos psicológicos. Buenos Aires: Paidos.

Guerri, M. (2016). Terapia conductual: bases y fundamentos. Recuperado de https://www.psicoactiva.com/blog/la-terapia-conductual-bases-y-fundamentos/

Ruiz, J., & Sanchez, J. (s. f.). Las psicoterapias. Facultad de Medicina. Recuperado 1 de noviembre de 2020, de http://www.facmed.unam.mx/deptos/familiar/compendio/Tercero/III_EMF_31.pdf

R&A Psicólogos, Centro de Psicología Clínica y Psicoterapia. (s/a). Terapia cognitivo conductual. Recuperado de https://www.ryapsicologos.net/terapia-cognitivo-conductual/

 

UNIDAD 2                   Postulados epistemológicos de la psicoterapia
Desarrollado por:         Daza Piñón Alexa y Villanueva Hernández C. Viridiana

1- Filosofía del ser humano en Psicoterapia (Idea del ser humano, ser en el mundo, concepciones sobre desarrollo, salud-enfermedad, ideas sobre el proceso de cambio)

¿Qué nos define como humanos? y ¿cuál es la idea de “ser humano”?  Según nos han dicho, lo que nos define como seres humanos es la inteligencia, la consciencia sobre la existencia, y la capacidad de razonar sobre el presente, pasado y futuro. Sin embargo, otros seres vivos también poseen la inteligencia, y la capacidad para razonar, entonces, lo anterior no puede plantearse como las pautas específicas para definirnos, tal como lo retoma Barrio (2016) al exponer que la ideología occidental cristiana nos piensa como homo sapiens; quizá, lo que verdaderamente nos define es nuestra capacidad para preguntarnos acerca de la propia existencia.

Continuando con la ideología occidental, Barrio (2016) dice que existen otras dos conceptualizaciones acerca del ser humano, una de ellas está explicada bajo el modelo naturalista-biologicista que considera al individuo como un luchador, pues debe enfrentarse a las hostilidades del medio para salir adelante. La segunda conceptualización es el hombre como trabajador, enmarcado así dentro del modelo marxista, porque en todo lo que hace, el individuo (se) gana y (se) pierde, porque hay tiempo de por medio invertido, y eso se traduce en parte de su existencia, por lo tanto, se realiza, pero también se desrealiza porque aprende por un lado, pero también está dejando de ser lo que era gracias al tiempo de vida invertido para obtener ciertos objetos.

Ahora bien, Rollo May utilizaba el concepto “mundo propio” para englobar parte de la idea de ser, porque implica una experiencia completamente personal que exige auto-pensarse, y relacionarse con uno mismo (Carranza, 2002), pero termina siendo un tanto individualista porque solo se procura a sí mismo, por eso su modelo procura dos mundos más que incluyen a los otros. Es justo esa idea de “individualismo natural” la que proviene de una cultura occidental que sostiene que los seres humanos son egoístas por naturaleza, lo cual no es estrictamente de esa manera, sino que, es un argumento que se ha asumido como verdadero derivado de la cultura a su vez, influida por concepciones principalmente biologicistas que imperan en la sociedad acerca de la sobrevivencia de los más aptos.

En resumen, lo mejor es no preguntarnos ¿qué somos? sino ¿qué queremos ser? y entonces trabajar bajo esta idea, valiéndonos de las teorías y procedimientos más adecuados que nos permitan llegar a ser eso que queremos.

Por otro lado, actualmente se entiende que la salud-enfermedad es un continuo, que no se limita a conceptualizar la salud como ausencia de enfermedad porque esa explicación sería en demasía reduccionista. Por tanto, se considera que el proceso salud-enfermedad resulta de la interacción de distintos factores: biológicos, económicos, políticos, ambientales, entre otros, que permiten o impiden el óptimo desarrollo de capacidades y potencialidades humanas, así como la adaptación del ser humano a su ambiente dependiendo de los retos que se le planteen.

La Organización Mundial de la Salud define a la salud mental como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.  Carranza (2002) expone que “la salud mental depende de cómo uno se siente frente a sí mismo, cómo uno se siente frente a otras personas, y en qué forma uno responde a las demandas de la vida”.  Por lo que, poseer salud es algo más que la ausencia de trastornos mentales, la salud mental es parte integral de la salud, no podemos hablar de salud sino contamos con esta. Pero tristemente, se ha puesto un alto énfasis en eliminar la enfermedad y rehabilitar, en lugar de prevenir la gestación de los cuadros patológicos con acciones que promuevan un bienestar integral de los individuos, a través de programas de intervención primaria que incluya conocimientos, hábitos y estilos de vida enfocados en mantener un estado saludable.  Entonces, ¿qué sucede cuando hay enfermedad? y ¿cómo sabemos que algo sale de la normalidad?

A lo largo de la historia, la definición de psicopatología ha sido replanteada por diversos enfoques. Inicialmente, el evolutivo consideraba la psicopatología como resultado meramente de cualquier desviación o alteración de los factores hereditarios. Siguiendo esa línea, el enfoque biomédico incorporó dicha idea y relacionó la psicopatología con alteraciones en los procesos biológicos o en las estructuras, a causa de agentes patógenos externos, carencias de determinados elementos constituyentes o por desequilibrios en esas estructuras o procesos. En adición, el psicoanálisis retomó características del modelo biomédico, agregando que las conductas son meros síntomas, y no tienen mayor interés que el de servir como pistas para averiguar la causa profunda que las produce.

No obstante, la falta de incorporación de factores psicológicos o sociales para la delimitación de un trastorno concreto, llevó al desarrollo del enfoque sociocultural en donde la anormalidad psicológica es resultado de una creación artificial cultural, ya que se clasifica como enfermos mentales a aquellos individuos que violan las normas sociales, aunque no haya nada intrínsecamente patológico en su comportamiento. Una extensión de este mismo enfoque es el familiar sistémico en donde la enfermedad se desarrolla en una dinámica familiar enferma. Mientras que, para definir esta anormalidad psicológica, en el modelo humanista-existencial se parte del supuesto de que los trastornos mentales son el resultado de la incongruencia entre el autoconcepto derivado de esa presión social y su potencial real de autorrealización. Por lo que, una persona podrá desarrollarse libremente cuando alcance un estado de realización y bienestar.

En contraste, en el enfoque conductual la conducta es en sí misma el problema; posiblemente intervienen factores biológicos entre el ambiente y la respuesta, pero existen relaciones funcionales entre ambos que son suficientes para diseñar una intervención adecuada en la mayoría de los trastornos.  Finalmente, en el enfoque cognitivo los determinantes principales del comportamiento anormal son constructos cognitivos, gran parte de los modelos de trastornos mentales elaborados desde este enfoque están basados en la analogía mente-ordenador. La mente es entendida como un sistema de procesamiento de información que, como los ordenadores: recibe, selecciona, transforma, almacena y recupera datos; los trastornos mentales pueden ser explicados a partir de un mal funcionamiento de algunos componentes de ese sistema.

Por otra parte, el proceso de cambio inicia con la consulta de un especialista, en este caso el terapeuta, con el objetivo de solucionar un problema psicológico y evitar que este siga generando algún malestar. El proceso psicoterapéutico inicia desde que el paciente decide pedir ayuda, sin embargo, adquiere una mayor relevancia cuando se delimita el objeto de estudio; a lo largo de este, se estudian el pensar, el sentir y el actuar del paciente, para que en conjunto puedan eliminar los síntomas problemáticos y sustituirlos por conductas más adecuadas y adaptativas. Dentro de las modificaciones cognitivas y conductuales de una persona ante un proceso de cambio, destacan la elevación de consciencia, el reconocimiento de que por sus propios medios puede realizar un cambio (autoeficacia), el autocontrol, el compromiso y el interés para realizar las modificaciones por factores internos independientemente a las exigencias externas.

La psicoterapia es un proceso cuyo propósito principal es disminuir la sensación de malestar emocional o conductual, así como ayudar a la gente a comprenderse a sí mismos y que se desempeñen de manera más satisfactoria. Los modelos psicoterapéuticos se estructuran partiendo de bases teóricas, se conforman de estrategias y técnicas y se van moldeando a través de las necesidades específicas de cada uno de los casos (Campo-Redondo, 2002).

2- Postulados epistemológicos desde el Psicoanálisis.

Sabemos que la Psicología actual tiene sus orígenes en la teoría Psicoanalítica de Sigmund Freud surgida a finales del siglo XIX (1986) a partir de su interés por conocer los trastornos mentales, primero interesándose por la perspectiva médica, pues él era neurólogo y con quiénes trabajaba también eran médicos, la diferencia con sus colegas fue que Freud puso énfasis en comprender tanto las causas como sus posibles derivaciones, es así que terminó formulando además de un tratamiento, una teoría general del dinamismo psíquico (Cardinale 2011), que le costó conflictos y, carencias pero resistió y logró que un grupo de estudiosos compartieran y practicasen su teoría, entre ellos se encuentran: Alfred Adler, Carl Jung, Otto Rank, Erikson, Melanie Klein, Winnicott, Jaques Lacan y Anna Freud.

Ciertamente, no todos aceptan al Psicoanálisis como una teoría científica, sin embargo, alguna vez se intentó ajustarla a este modelo, quitándole toda la esencia. Por ejemplo: Bridgman intentó convertir el psicoanálisis en una teoría empírica, pero resultó en un híbrido psicoanálisis-conductismo que no dio solución a las problemáticas. Es así que, los intentos han sido inútiles porque desvirtúan y deforman la verdadera esencia y visión del psicoanálisis porque incluso han propuesto el abandono de conceptos esenciales relacionados con el yo, la energía psíquica, entre otros.

Los fracasos obtenidos al tratar de convertir al psicoanálisis en una teoría positivista resultaron benéficos porque, desde los años 60 se ha buscado posicionar a este marco de referencia dentro de las ciencias histórico-hermenéuticas y ya no dentro del modelo científico tradicional (Sánchez-Barranco Ruíz, Sánchez-Barranco Vallejo y Sánchez-Barranco Vallejo. 2005), porque justamente, la riqueza y base del psicoanálisis proviene de la hermenéutica o interpretación.

Para que la interpretación se dé es necesario abandonar una serie de ideas como: ver la realidad como un conjunto formado exclusivamente por hechos objetivos, y observables, pues la visión de la realidad bajo la óptica psicoanalítica debe incluir lo subjetivo, es decir, aquello a lo que no se puede acceder a través de los métodos científicos tradicionales y sin embargo está. Esto porque el psicoanálisis, propone dar explicaciones interpretativas, más que funcionales o causales, dando así, el papel máximo al significado de la realidad construida tanto en el pasado como en el presente.

Bien lo mencionaba Ricoeur: “la esencia del psicoanálisis está en desenvolverse en un campo dado por la búsqueda de relaciones de sentido entre los objetos sustituidos y los objetos originarios (y perdidos) de la pulsión” (Sánchez-Barranco Ruíz, Sánchez-Barranco Vallejo y Sánchez-Barranco Vallejo. 2005); es decir, en el psicoanálisis se busca encontrarle sentido a lo que significó para una persona la pérdida de un objeto en el pasado y poder entender el porqué de la sustitución de ese objeto por otro en la actualidad. Lo anterior no es una tarea sencilla porque el psicoanalista no siempre se enfrenta con aspectos manifiestos, como la conducta, sino con elementos secundarios o elementos, que si bien no son tan obvios, aportan información muy valiosa y brindan soporte a las hipótesis del terapeuta para guiar la tarea, aunque el paciente desconozca (hasta ese momento) su origen y sentido.  Por ejemplo: pensamientos, lapsus, sueños, etc.

Entonces, si pensamos al psicoanálisis como una ciencia histórico-hermenéutica nos encontramos con que no basta reconstruir el pasado, accediendo a memorias de hechos pretéritos y conocer cómo se vivieron, sino también se debe saber cómo vive la persona esos hechos en el presente, así como reconstruir los recuerdos de lo que no sucedió pero sí se imaginó, de ahí la importancia de la realidad subjetiva, y la explicación hermenéutica porque es en la interpretación cuando se pueden elaborar explicaciones más profundas, debido en parte a que lo subjetivo; lo que no se expresa directamente, pero fue lo que explica el conflicto en la persona, está presente.

Además, se busca una explicación semántica, que deje en claro cómo funciona el aparato psíquico de la persona y que la persona logre poner en el consciente lo que está oculto por los procesos inconscientes, como las resistencias o mecanismos de defensa.. Sánchez-Barranco Ruíz, Sánchez-Barranco Vallejo y Sánchez-Barranco Vallejo. (2005) explican que, la teoría y práctica psicoanalítica están interesadas en el conflicto intrapsíquico inconsciente, procedentes de la interacción de la persona con el objeto, durante los primeros años de la infancia, sobre todo con sus padres y por eventos puntuales. Lo que resulta de ello es: satisfacción o desajuste, dependiendo de lo percibido por la persona. Es como si las pulsiones no resueltas (desajustes) fueran el equivalente a un trauma y lo que se requiere es sanarlo.

Por eso, el trabajo del psicoanalista es entender cómo el paciente experimentó los eventos desde su realidad, tratando de encontrar y detectar las claves más sobresalientes, para poder conocer algunos factores detonantes de los conflictos del individuo. Generalmente, la tarea psicoanalítica se da a partir de dos estrategias: inductiva y deductiva. En la investigación inductiva se parte de una conducta y se analiza para hallar el significado que hay detrás del acto. Por el contrario, la estrategia deductiva parte de una hipótesis y se intenta predecir la conducta derivada de esa idea inconsciente.

Es así que la interpretación psicoanalítica busca traducir la conducta del paciente, que ha sido previamente distorsionada y censurada, engañando al propio sujeto. El analista tiene muy en cuenta la dimensión inconsciente, tratando de ir más allá del elemento manifiesto, porque capta en las acciones y expresiones aparentemente irrelevantes una intención, sentido y significado, cuyo origen se encuentra en el inconsciente. (Sánchez-Barranco Ruíz, Sánchez-Barranco Vallejo y Sánchez-Barranco Vallejo, 2005)

El objetivo final del psicoanálisis no es brindarle al paciente una significación originada en el analista, porque eso se ve como algo inútil, al contrario, se espera que el analizado logre hacer insight, es decir, logre la autocomprensión, a través del ¡ah! cognitivo o del coloquialmente dicho “¡ya me cayó el veinte!” y esto solo se alcanza después de haber superado las barreras: resistencias y mecanismos de defensa porque significa que su yo ha podido establecer comunicación con los otros estratos y con contenidos a los que antes no podía acceder.

A manera de resumen y para concluir el apartado: el psicoanálisis es un modelo que permite un encuentro humano, lleno de espontaneidad, respeto, e incluso de genuino amor, por eso pone en crisis los supuestos tradicionales de las ciencias positivas, porque sale de los parámetros de la ciencia. Pero, si con esta terapia se logra un cambio efectivo, estable, y eficiente entonces es una alternativa.

3- Postulados epistemológicos desde la perspectiva Humanista-existencial.

La psicología Humanista-existencial surge en Norteamérica en 1961, aunque por errores tradicionales su origen se sitúa en 1962. Dentro de sus principales autores destaca Abraham Maslow y su teoría sobre las necesidades básicas, él es el personaje al que se le adjudica la creación de esta perspectiva psicológica. Así mismo, Kierkegaard, Heidegger, Buber, Jaspers, Sartre, Jung, Fromm, Perls y Rollo May forman parte de los principales representantes.

El contexto histórico en el cual surge la psicología humanista existencial, es un ambiente en crisis que de una u otra manera tocaban a la filosofía y a la ciencia misma. La sociedad mundial se encontraba atravesando por épocas difíciles, tras haber pasado por guerras que dejaron alrededor de 55 millones de fallecidos (1ra y 2da guerra mundial, la revolución rusa, la crisis mundial de 1929, la elección del presidente Roosevelt y por si esto fuera poco: la explosión de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki).

Navarro (2007) menciona que, todos estos acontecimientos originaron la preocupación de muchos por cuestiones filosóficas consideradas trascendentales y aparece un gran interés por la filosofía existencialista […] También se recopilaron ideas de las filosofías orientales como el Zen y el Tao, de la escuela de Berlín, la psicología Gestalt, y se unieron a este movimiento aquellos que consideraban que el marco teórico del psicoanálisis era exageradamente rígido. El sueño en 1962 era construir conocimiento al alcance de todos, que trascendiera el ámbito psicopatológico, y que “sirviera” para comprender y mejorar la vida cotidiana, con una profunda crítica hacia la cultura occidental, considerándose que las raíces mismas de la sociedad eran fuente de enfermedad,[…] siendo la civilización occidental la que había terminado por invadir e imponer su sistema de vida en los tres cuartos del planeta a inicio del siglo XX, habiendo finalmente llegado a la actual globalización favorecida por los grandes cambios tecnológicos. (Riveros, 2014)

Se le conoce como la “tercera fuerza” (Navarro, 2007) pues revolucionó lo conocido y lo típicamente estudiado mediante el psicoanálisis y el conductismo. Cuando surgió el humanismo el cambio fue tan radical, porque proponía un cambio de paradigma, al contemplar al ser humano como un ente holístico, en otras palabras, se considera la dimensión mental, conductual y espiritual como un todo, sin fragmentarlo ni sacarlo de su contexto, porque la unión es lo que genera la existencia humana. Además, busca contemplar y entender la existencia, reflexionar sobre ella y los matices que pueden presentarse (incluyendo los dilemas), explorar la vida del ser humano, y profundizar en ella a través de una mirada interna hacia uno mismo, pues se tiene muy claro que es el ser humano el único organismo que se preocupa y se pregunta por su propia existencia.

Ahora bien, dentro de los postulados principales la perspectiva humanista existencial destacan: el miedo y la libertad, elección y decisión, responsabilidad, estar en el mundo y vivir el presente. Resulta imprescindible considerar las ideas de distintos filósofos que son retomadas por Riveros (2014) cuando menciona que la existencia se construye al andar, no basta con pararse en el mundo, uno debe estar y ser responsable de descubrir y desarrollar su propio potencial que para cada individuo es único y singular.

Todo ello se trabaja a partir del método ecológico, es decir, se entiende que las personas deben estudiarse tanto en su individualidad como de forma colectiva pero dentro de su ambiente. Además, de valerse del método fenomenológico porque es el que permite abordar la realidad desde quién lo experimenta a través del diálogo entre dos personas, que al final tienen un encuentro entre sus realidades, es importante resaltar que el diálogo también funciona cómo método dentro de esta perspectiva.

Los enfoques múltiples que nacieron del humanismo son los siguientes: El Enfoque Centrado en la Persona (C. Rogers), La Gestalt (F. Perls), La Programación Neuro Lingüística P.N.L. (Grinder y Bandler), El Análisis Transaccional o A.T. (E. Berne) , El enfoque experiencial de las Emociones (L. Greenberg), Psicoterapia Experiencial y el Focusing (E. Gendlin), La Psicoterapia Sistémica, Logoterapia (V. Frankl) […] Las que han combinado su teoría con investigación científica son sólo tres: Enfoque Centrado en la Persona (ECP), Psicoterapia Experiencial (Focusing), Enfoque Experiencial de las Emociones (Riveros, 2014)

4- Postulados epistemológicos desde la perspectiva Sistémica.

La Terapia Familiar Sistémica busca encontrar una solución a los problemas que ocurren dentro de la dinámica familiar a través del reconocimiento de patrones disfuncionales, partiendo de que, los comportamientos humanos son resultado de complejas interacciones que los individuos mantienen dentro de un grupo (Anáhuac Mayab, s.f). Los orígenes se deben al antropólogo Gregory Bateson que entre 1952 y 1962 al realizar la teoría del doble vínculo en donde se observa la confusión que se genera en una persona al tener una dificultad para discriminar entre dos mensajes contradictorios entre sí y la imposibilidad de comunicar acerca de tal contradicción. Aunado a esto, se retomaron conceptos de tres fuentes relativamente independientes: La Teoría General de Sistemas postulada por Bertalanffy (1954), la Cibernética propuesta por Wiener (1948) y la Teoría de Comunicación desarrollada por Watzlawick, Beavin y Jackson (1967), adicional a conceptos retomados de enfoques evolutivos y estructurales.

En la teoría general de sistemas, el término sistema es un conjunto de elementos en interacción constante en la que el estado de cada elemento se ve influenciado por el resto de elementos que conforman este sistema. Los sistemas pueden ser cerrados o abiertos, los primeros son muy extraños, se caracterizan por no intercambiar información con su entorno; en contraste, los sistemas abiertos se ven modificados y modifican por un intercambio constante de información con su entorno. Dentro de las características que presenta un sistema abierto son: la equifinalidad que señala que un efecto puede deberse a diversas causas, es decir, los cambios no están determinados por las condiciones iniciales del sistema, se puede llegar a un mismo estado final por distintas vías y partiendo de diferentes condiciones iniciales.  Por ejemplo: una pareja pudo haber tenido tres hijos por razones diferentes, estos crecerán y se desenvolverán en un ambiente similar, pero esto no determina a que desarrollen una identidad similar.

La característica de la circularidad dice que todos los elementos están interconectados entre sí. Retomando el ejemplo, el entendimiento del funcionamiento de esta familia solo se podrá dar a través de comprender cómo son las interacciones entre los miembros.  Por último, la totalidad plantea que el cambio en algún miembro del sistema afecta a los otros, puesto que sus acciones están interconectadas por pautas de interacción. Si alguno de los hijos llegase a tener una conducta antisocial esto influiría en cómo los padres y sus hermanos interactúan con él.

Por su parte, de la Cibernética se retoman definiciones como feedback en donde las acciones de cada miembro se convierten en información para los demás. Un feedback negativo puede generar un proceso en donde el sistema recoge información del medio y se autorregula para evitar alterar la forma en que se relaciona con él, a esto se le llama homeostasis; en el feedback positivo, el proceso de morfogénesis se realiza cuando el sistema cambia la forma en la que responde al medio.

En la teoría de la comunicación, Watzlawick (1981) plantea que en su primer axioma que no es posible no comunicar, ya que todo el tiempo nos estamos comunicando, hasta nuestro silencio llega a comunicar que no deseamos o tememos comunicarnos. El segundo señala que, en toda comunicación se distingue entre aspectos de contenido y racionales, en el primer nivel, donde se comprende el contenido, se centra en lo explícito de la comunicación; mientras que, en el segundo nivel (racional), se entiende lo implícito, los aspectos no verbales son los que llegan a informar. El tercer axioma la puntuación de la secuencia de los hechos, plantea que cada persona entiende de forma particular los acontecimientos vividos, su realidad o relaciones. El cuarto dice que la comunicación es digital y analógica, en la que la dimensión digital se conforma por el lenguaje y el habla, por su parte, la dimensión analógica engloba a la comunicación no verbal como: la postura, los gestos, inflexiones de la voz, etc. Finalmente, el quinto axioma se refiere a la interacción simétrica y complementaria, comprendiendo “simétrico” como igualitario, lo que quiere decir, que exista una relación basada en la igualdad o con mínimas diferencias (Villarreal-Zegarra y Paz-Jesús, 2015).

El concepto estructural que se retoma en la teoría familiar sistémica es que el sistema está compuesto a su vez por subsistemas que tienen la finalidad de facilitar la integración de sus miembros.  Por último, el concepto evolutivo abordado dice que toda familia atraviesa una serie de fases propias de su ciclo vital. De tal modo que, a través de estas tres teorías se puede generar una concepción del término familia en donde se reconoce esta como: un sistema abierto, compuesto por subsistemas y con diversas formas de jerarquización entre ellos.  Los miembros de la familia organizan y regulan su interacción a través de procesos comunicativos. El sistema familiar, mantiene su organización por procesos homeostáticos y la altera a través de procesos morfogenéticos.

5- Postulados epistemológicos desde la perspectiva Cognitivo-Conductual.

La terapia Cognitivo- Conductual (TCC) es un modelo de terapia breve originado en 1960 que se caracteriza por ser directa y estructurada, se centra en el presente y pretende dotar a las personas de habilidades para afrontar de manera adaptativa los problemas a los que se enfrentan cotidianamente. Su principal representante es Aaron Beck, quien a través de sus trabajos con la depresión marcó el inicio de esta terapia.

Se fundamenta en el estoicismo, rama de pensamiento fundada por Zenón de Citio con principales exponentes como Séneca, Epicteto y Marco Aurelio, cuyo propósito es llegar a la felicidad, la virtud y la tranquilidad a través de cuestionarnos sobre si lo que hacemos en nuestra cotidianeidad es para el beneficio común y de acuerdo a nuestra naturaleza. La TCC es una forma similar de llevar el control de las emociones, acciones y pensamientos (Gómez, 2020), ya que, se basa en la modificación de comportamientos y sentimientos desadaptativos mediante la toma de conciencia de la persona y favoreciendo en la creación de respuestas adaptativas.

Adicionalmente, sus fundamentos teóricos parten del condicionamiento clásico de Pávlov, condicionamiento operante de Skinner y la teoría social cognoscitiva de Bandura. El condicionamiento clásico de Pávlov (1927) postula que existen dos diferentes tipos de reflejos: el reflejo condicional y el incondicional. El incondicional ocurre de manera innata, se encuentra de manera permanente en los miembros de una especie; en contraste, el condicional debe adquirirse a través de la experiencia (Chance, 2001)

Un reflejo incondicional depende de un estímulo incondicionado (EI) y la respuesta incondicionada (RI) que evoca, por ejemplo, el polvo de carne es un estímulo incondicional que evoca la respuesta incondicional de salivación (Chance, 2001). Un reflejo condicional consiste en un estímulo condicionado (EC) que produce una respuesta condicionada (RC), como cuando al ver el plato sobre la mesa se genera la salivación.

Pávlov identificó que para que un elemento que propiamente no genera una respuesta incondicional se convierta en un estímulo condicional necesita aparearse de manera regular con uno incondicional, a esto se le denomina estímulo neutro. Se identificará que el estímulo neutro se convierte en un estímulo condicional cuando el estímulo se presenta sin importar lo que el animal realice.

Por su parte, Skinner opina que la conducta es más fácil de modificar si se manipulan las consecuencias en lugar de simplemente asociar los estímulos. En el condicionamiento operante (1938;1953) el aprendizaje operante se fortalece o debilita en función de sus consecuencias, se genera a través de reforzamientos y castigos otorgados al organismo.

Skinner identificó cuatro procedimientos que influyen en la conducta, los procedimientos operantes que aumentan la tasa de conducta se denominan reforzamientos, el reforzamiento puede ser positivo cuando se presenta un estímulo para que surja la conducta o negativo en donde se elimina un estímulo aversivo para que aparezca una conducta determinada. En ambos reforzamientos la ocurrencia de una respuesta (R) le sigue la aparición de un estímulo reforzante (Er). El castigo desea disminuir la tasa de conducta, igualmente existe el castigo positivo y el negativo. En el castigo positivo la respuesta (R) da como resultado que un estímulo sea sumado a la situación (Ec) para que se reduzca la conducta; mientras en el negativo, la respuesta (R) da como resultado que un estímulo sea removido a la situación (Ec).

La diferencia entre el condicionamiento clásico y el operante radica en que el primero implica el apareamiento de estímulos implicando los reflejos, mientras que el otro involucra respuestas y consecuencias donde la conducta está mediada por la musculatura esquelética.

La teoría social cognoscitiva de Bandura (1977) muestra la importancia del ambiente y los factores cognitivos y conductuales en el desarrollo del aprendizaje. Menciona que la manera en la que procesamos la información y actuamos está guiada por el determinismo simbólico en el que la persona actúa sobre el mundo y el mundo actúa sobre ella, generando así, interacciones en donde la persona se va moldeando. Esta estructura al mundo con base en su percepción, que, a su vez, se ve influenciada por una serie de creencias y esquemas que ha incorporado en el proceso de aprendizaje previo (Morrison, 2008). El aprendiz no es un sujeto pasivo, participa activamente en el proceso de aprendizaje e incluso tiene expectativas sobre su formación (Persia, 2019). Dentro de esta teoría se generan diversos procesos a raíz del aprendizaje observacional que resulta de ver un comportamiento en otra persona llamada modelo.

Inicialmente, el proceso de atención ocurre cuando se presenta el modelamiento, el aprendiz observa los aspectos relacionados de la conducta del modelo. Después toma lugar el proceso de retención, en el que, la persona ejercita actos para ayudarse en el recuerdo de la conducta del modelo, para dar paso a los procesos reproductores motores en donde se realiza la conducta modelada de manera repetida, para finalmente desencadenar en los procesos motivacionales, que son importantes para determinar si se imita la conducta, la recreación de la conducta dependerá de las consecuencias de la misma, aquellas que resultan en consecuencias exitosas se retienen y las que llevan a fracasos se descartan; además dependerá de si los modelos pueden aumentar o disminuir la autoeficacia del observador para recrear la conducta aprendida.  La autoeficacia se refiere al nivel de confianza que tiene la persona en su propia habilidad para ejecutar una conducta de manera exitosa (Chance, 2001).

La TCC, como su nombre lo indica, emplea técnicas tanto cognitivas como conductuales. Además, hace uso del empirismo colaborativo para que el paciente y el terapeuta formen un equipo y exploren sentimientos, significados, deseos y conductas y del diálogo socrático (Mayéutica) para que a través de preguntas el paciente reconozca los aspectos cognitivos que le producen malestar (Valverde, 2014). 

Referencias

 Anáhuac Mayab. (s.f). Terapia sistémica familiar: qué es y cómo ayuda a los psicólogos a resolver problemas reales. https://merida.anahuac.mx/posgrado/blog/terapia-sistemica-familiar-que-es-y-como-ayuda-a-los-psicologos

  1. Barrio, J. (2016). Capítulo 2: La imagen del hombre en la historia del pensamiento occidental y su alcance en la teoría y la práctica educativa. Homo Adulescens. TeseoPress. https://www.teseopress.com/adulescens/chapter/la-imagen-del-hombre-en-la-historia-del-pensamiento-occidental-y-su-alcance-en-la-teoria-y-la-practica-educativa/
  2. Campo- Redondo, M. (2002). Epistemología y terapia.  44(1). 120-137
  3. Chance, P. (2001).  Aprendizaje y conducta. Manual Moderno .
  4. Cardinale, M. (2011). Los orígenes del Psicoanálisis.  Escuela de Educación Técnica N° 275 “Almirante Guillermo Brown”. https://sites.google.com/site/275psicologia/home/los-origenes-del-psicoanalisis
  5. Consultorio de terapia cognitivo conductual A.C (2016). Estoicismo una de las claves de la terapia cognitivo conductual. http://consultorioterapiacognitivoconductual.blogspot.com/2016/09/estoicismo-una-de-las-claves-de-la.html?m=1
  6. Diario Estoico. (s.f). Estoicismo y terapias cognitivo- conductuales. https://diarioestoico.com/estoicismo-y-terapias-cognitivo-conductuales/
  7. Gutiérrez- Maldonado, J. & Ferrer- García, M. (s.f). Enfoques y modelos en psicopatología.
  8. Introducción a la terapia congnitivo conductual. (2014). https://youtu.be/L4_ki-QRnKY
  9. Maldonado- Gutiérrez, J. & Ferrer-García M. (s.f).  Enfoques y modelos en la epistemología.  http://reader.digitalbooks.pro/content/preview/books/37844/book/OEBPS/psico-5.html
  10. Morrison, Y. (2008).  Psicología de la Salud. Madrid. Pearson prentice hall
  11.  Navarro, L. (junio 2012). Epistemología de la psicología humanista. Poiésis, 7(13). doi: https://doi.org/10.21501/16920945.385
  12. Riveros, E. (2014). La psicología humanista: sus orígenes y su significado en el mundo de la psicoterapia a medio siglo de existencia. Universidad Adolfo Ibáñez. http://www.scielo.org.bo/pdf/rap/v12n2/v12n2a1.pdf
  13. Sánchez-Barranco Ruíz, Sánchez-Barranco Vallejo y Sánchez-Barranco Vallejo. (octubre-diciembre 2005). El psicoanálisis: ¿Qué tipo de ciencia es? Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, (96), 93-111. http://scielo.isciii.es/pdf/neuropsiq/n96/v25n4a06.pdf
  14. Triglia, A. (s.f). Psicología y Mente.  Teoría del Aprendizaje Social de Albert Bandura. https://psicologiaymente.com/social/bandura-teoria-aprendizaje-cognitivo-social#:~:text=Tal%20y%20como%20hizo%20Lev,aprendiz%20y%20el%20entorno%20social.&text=La%20clave%20la%20encontramos%20en,est%C3%A1%20incluida%20en%20la%20TAS.
  15. Universidad Abierta para adultos. (2019). Teoría cognoscitiva social de Bandura. https://youtu.be/o3pd-UCr56g
  16. Valverde, J. (2014). SuperNanny Barcelona. Empirismo colaborativo. https://www.supernanny-barcelona.com/empirismo-colaborativo/
  17. Villarreal- Zegarra, D., Paz-Jesús, A. (2015). Terapia familiar sistémica: una aproximación a la teoría y la práctica clínica. Revista Interacciones. 45-55

 

UNIDAD  3                           Elementos fundamentales en psicoterapia
Desarrollado por:             Jimena Favila Cárdenas   Daniela De la Rosa Flores

Elementos fundamentales de la psicoterapia: La psicoterapia es un tratamiento de colaboración basado en la relación entre una persona y el psicólogo. Como su base fundamental es el diálogo, proporciona un ambiente de apoyo que le permite hablar abiertamente con alguien objetivo, neutral e imparcial. Para el autoconocimiento, y desarrollo de recursos para un adecuado enfrentamiento de distintas situaciones que aparecen en la vida.

  1. Paciente, cliente o usuario

Paciente: Paciente viene del psicoanálisis, recordando que la psicología comienza a desarrollarse de manera similar a la medicina, usando el paradigma salud-enfermedad, por lo que en un principio se les dice pacientes, aquellos que necesitan de cuidados (pasivo-vulnerable)

Según la Real Academia Española la palabra “paciente” significa: persona que padece física y corporalmente, y especialmente quien se halla bajo atención médica, persona que tiene paciencia

La relación vertical (⇅) ‘profesional-paciente se caracterizada por:

ROL SUPERIOR: el profesional asume la superioridad de quien tiene el conocimiento y la verdad. Podría decir «Yo tengo o sé lo que tú no tienes o no sabes», e incluso «yo valgo por lo que tengo o sé». Se puede adoptar bajo el paternalismo, el autoritarismo, y el «buenrollismo» o simulación amistosa que se evade de los conflictos.

ROL INFERIOR: al paciente se le relega a un rol inferior, como objeto de tratamiento correctivo o como individuo incompleto y falto del saber.

La palabra “paciente” proviene del latín, “patior”, que significa “sufrir”. Dado que la persona que viene a consultar a un psicólogo es alguien que sufre emocionalmente y que desea ser ayudado por ello, resulta adecuado que se le llame paciente. “Patior” también significa “experimentar, esperar”. Como el proceso terapéutico implica experimentar determinadas situaciones internas y también saber esperar para que el cambio pueda tener lugar, la palabra “paciente” cobra todo su sentido. l llamado paciente es alguien, según la etimología, que espera a que su enfermedad sea curada de forma pasiva y con paciencia.

  • Paciente-psicoanálisis

Cliente: También podemos denominar “cliente” a la persona usuaria de nuestros servicios privados de salud porque paga por dichos servicios y en la medida de sus posibilidades económicas busca libremente al profesional que considera más adecuado y de calidad. No por ello el profesional tiene menos vocación, trato humano, ética o espíritu de ayuda.

“Cliente” por su parte, proviene del latín “protegido o que se apoya” y se usaba para designar las relaciones de ayuda entre los clientes y los patricios en la antigua Roma. El cliente era apoyado por el patricio en sus comercios, era tratado como de la familia, pero el patricio tenía un nivel jerárquico mayor, igual que en el caso de la terapia: el cliente es tratado con respeto, pero entra en una relación asimétrica. No estaba, sin embargo, el cliente romano atado a la relación, la cual podía romperse cuando el cliente lo deseara. De igual modo, en una relación terapéutica el cliente, etimológicamente, tiene un papel activo y es apoyado por el terapeuta en su deseo de cambiar.

Yo prefiero usar la palabra “cliente” porque pienso en un papel más activo en las personas que concurren a psicoterapia. De igual modo, eso les da la pauta para expresar si están satisfechos con el servicio que se les está prestando (y que pagan) y para pedir lo que deseen. También es una ayuda a la hora de cerrar casos y dar de alta, puesto que, como son protagonistas de sus cambios, existe poca dependencia.

  • Humanismo

Usuario: Sin embargo, algunas personas, tanto profesionales de la salud como legos en la materia, rechazan emplear el término Cliente, porque puede aludir al Mercantilismo. Y otros, rehúsan emplear el término Paciente porque puede insinuar Patologización.

Es por esto que surge el término usuario, poniendo en una posición activa a quien acude a recibir un servicio psicológico, evitando los estigmas que puede traer consigo el término de cliente, pero quedándose con la parte positiva.

  • Cognitivo-Conductual.
  1. Psicoterapeuta:

El psicoterapeuta es una persona entrenada para evaluar el estado de salud mental de una persona, guiarlo y proporcionarle los recursos para generar cambios saludables en su vida.

La labor del psicoterapeuta es dirigir a la persona en este proceso rehabilitador, reflexionando con él, proporcionándole datos técnicos, de funcionamiento, de psicopatología o de su experiencia como profesional para que, la persona encuentre, por sí mismo, la forma de pensar, sentir y actuar más adecuada y sana para él. Y posteriormente, entrenarle hasta que se implante y automatice este nuevo tipo de procesamiento.

  1. El psicoterapeuta trabaja con las personas que sufren alteraciones emocionales y les enseña que sus dificultades en gran parte son el resultado de una percepción sesgada y de un pensamiento erróneo que les hace sufrir.
  2. El psicoterapeuta intenta ayudar a ser una persona más racional, más eficiente y menos autodestructivo.
  3. Descubre los elementos más dañinos del pensamiento irracional y entrena al paciente para que aprenda y automatice procesos de pensamiento más sanos.

Un psicólogo ha estudiado la carrera universitaria de psicología y trata de enfocar las necesidades o dificultades psicológicas desde una comprensión vasta de la conducta humana, así como de los procesos mentales. Es muy importante dejar claro que un psicoterapeuta debe contar con una especialización en psicoterapia.

El psicoterapeuta puede estar formado desde distintas posiciones teóricas, por lo que su forma de trabajar puede variar entre uno y otro como en el tiempo, las técnicas usadas, la forma de hacerle ver a la persona cuestiones importantes, la forma de diagnosticar y evaluar y hasta en las cuestiones centrales que se tratarán en la terapia. Si bien es la persona la que decide qué es lo que requiere trabajar, el psicoterapeuta puede hacer énfasis por ejemplo en: las conductas, las emociones, las respuestas fisiológicas, la historia de la persona o alguna situación compleja específica.

  1. Relación terapéutica

La relación terapéutica juega un papel fundamental en el éxito de la terapia. La psicoterapia no se puede desvincular del tipo de relación interpersonal que se establece entre terapeuta y paciente. En función del tipo de relación terapéutica que se establezca entre ambos, la terapia tendrá más o menos éxito. Por eso, es tan importante que los pacientes/clientes se sientan cómodos con el psicoterapeuta con el que estén realizando la terapia.
Uno de los factores de la relación terapéutica que más se ha estudiado, es el de la alianza terapéutica. Esta dimensión aborda diferentes aspectos a tener en cuenta tales como: El vínculo emocional profundo que se establece entre ambos, el acuerdo respecto a los objetivos de la terapia y el acuerdo sobre cómo y con qué tipo de tareas se llevaran a cabo estos objetivos. Esto incluye, estar de acuerdo en el funcionamiento de las sesiones y con la realización de tareas entre sesiones. En función de si estos aspectos son respetados o no, el tratamiento saldrá adelante o se perderá por el camino. No son los únicos aspectos que influyen pero sí son muy importantes.

Es importante que el paciente se sienta comprendido, que sienta que los objetivos tienen que ver con él, y con su estado actual y presente. Si el paciente no se implica con el tratamiento, tiene ningún interés por cambiar, difícilmente el tratamiento saldrá adelante. Por tanto, el terapeuta tendrá que, durante las primeras sesiones, realizar una buena entrevista motivacional que ayude al paciente a ver qué cosas quiere cambiar en su vida y qué cosas quiere mantener igual. Así mismo, el paciente tiene que sentir la suficiente confianza para abrirse al terapeuta, sentirse respetado y no juzgado. Sentir que el espacio de psicoterapia es un lugar seguro donde puede poco a poco mostrarse tal y cómo es sin peligro de ser atacado o juzgado.

Otro factor importante para el éxito de la terapia es las actitudes del terapeuta en sí. El psicoterapeuta ha de mostrar escucha activa, empatía (en un grado adecuado ni muy distante ni sobre empatizar porque entonces tampoco puede ayudar al paciente). Es necesario que el terapeuta practique la aceptación incondicional del paciente/cliente para que el paciente se sienta: comprendido, aceptado y apoyado en este proceso que está iniciando.

Además de prestar atención a lo que le pasa al paciente, el psicoterapeuta va a tener que estar muy atento a sus propias emociones, sus propias sensaciones y a sus pensamientos. Todo esto también va a ser una herramienta muy poderosa que puede utilizar el terapeuta en beneficio del tratamiento en cuestión.

  1. Proceso, contexto y encuadre.

Proceso terapéutico: El proceso terapéutico hace referencia al conjunto de fases sucesivas implicadas en el tratamiento psicológico, que abarcan desde la primera consulta por parte del cliente hasta la finalización del tratamiento. Desde nuestro punto de vista de terapeutas de conducta, se establecen las siguientes fases por las que pasa el proceso terapéutico:

Fase 1 Evaluación: La primera fase del proceso es la evaluación y su duración puede ser de dos sesiones. En esta fase el psicólogo se centra en recopilar la información pertinente al motivo que te lleva a la terapia, de esa forma podrá establecer un plan o estrategia adecuada. La etapa de evaluación es fundamental, y se dejan claros los objetivos y la dinámica del proceso.

Fase 2 Explicación de la hipótesis: En esta fase se transmite la información relevante sobre la problemática del paciente. El psicólogo te guiará para entender qué ocurre, por qué ocurre, y por qué el plan de tratamiento te ayudará. No hay una duración completa o cantidad de sesiones específicas para esta fase, pero pueden ser como mínimo una o dos sesiones. Serán las sesiones suficientes como para recibir el análisis funcional, los objetivos de intervención y el plan de tratamiento para la solución.

Fase 3 Tratamiento: Durante esta fase recibes las nuevas estrategias que te permitirán enfrentar los problemas, los síntomas del trastorno. Podrás modificar tus pensamientos y reducir el malestar. En cada sesión se irá mejorando respecto al problema. Entre cada sesión, el paciente podría recibir actividades para realizar, para poder generalizar los aprendizajes obtenidos en la sesión. Esta fase puede tener una duración de entre 8 y 12 sesiones. Todo va a depender del tipo de trastorno o problema de salud mental que presentes.

Fase 4 Seguimiento: En esta fase se persigue consolidar los cambios y mejorar, las sesiones se van haciendo más espaciadas. La intención es que el psicólogo pueda asegurarse de que se mantienen los cambios y las mejoras se van consolidando más. Las estrategias aprendidas se van generalizando hasta el punto en que se pueden aplicar a otras situaciones, convirtiéndose la terapia en preventiva.

Fase 5 Cierre: Esta es la fase final, se notará el bienestar incrementado, al igual que el nivel de conciencia. El psicólogo va planificando un final que puede ser temporal o definitivo. Pero siempre quedará la puerta abierta en caso de una recaída o necesidad específica.

Contexto:

Contexto en la entrevista:

Uso del espacio físico:

  • El espacio debe ser moderadamente activador.
  • La entrevista debe llevarse a cabo en una sala silenciosa, lo más aislada posible del exterior.
  • El espacio donde se llevará a cabo necesita una iluminación confortable.

 Disposición del mobiliario:

  • Utilización de una mesa entre ambos à Acentúa la distancia y recalca el rol asimétrico.
  • Lo ideal es que se encuentren en el mismo lado mirándose y no uno a cada lado de la mesa.
  • Si la entrevista se hace en un sofá à Debe ser lo suficientemente amplio para que cada uno se sienta cómodo en su espacio personal.

 Recepción del entrevistado y lenguaje:

  • Es importante prestar atención cuidadosa a cuestiones tan simples como su comodidad y la sensación de control, ya que ayuda a establecer una relación basada en el respeto y la cooperación.
  • El lenguaje y los modales del entrevistador ayudan (o entorpecen) a determinar la atmósfera prevaleciente.
  • Es importante que toda comunicación sea clara y precisa. 

Encuadre:

En la literatura psicoterapéutica hay un término que se repite constantemente: «Encuadre». Independientemente de la escuela psicoterapéutica, el encuadre es un elemento fundamental para desarrollar un proceso terapéutico saludable y eficaz que proteja tanto al paciente como al terapeuta, resaltando los principios éticos en todo momento.

El encuadre supone fijar como constantes las variables de tiempo y lugar, estipulando ciertas normas que delimitan los papeles de entrevistado y entrevistador con arreglo a la tarea que se va a realizar” (Etchegoyen,1986 citado en Usobiaga,2005, p. 47). De esta forma, se entiende que el encuadre terapéutico es el mantenimiento de ciertas variables como constantes durante el proceso terapéutico o psicodiagnóstico. En la consulta privada, la acción terapéutica se da en un marco que tiene un espacio, un tiempo, honorarios. Encuadrar es poner límites entendidos como protección, condición para que una transformación pueda tener lugar; en la consulta o asistencia psicológica se establecen límites para que se produzca el cambio terapéutico (Maldonado, s.f.).

Referencias:

  • Campo Redondo, María Susana (2004). Epistemología y Psicoterapia. Opción, 20(44), 120-137. ISSN: 1012-1587. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=310/31004407
  • BASCH, M. 1988. Undersatanding psychothrapy. Basic Books. Harper, US.
  • ENGLER, B. 1996. Introducción a las teorías de la personalidad. Mc GrawHill, México.
  • Alarcón Prada, Ariel (2008). Fundamentos técnicos de la psicoterapia de apoyo. Revista Colombiana de Psiquiatría, 37(1) ,113-126. ISSN: 0034-7450. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=806/80615420009

 

UNIDAD  4           Principales desarrollos psicoterapéuticos desde el psicoanálisis:   escuelas, representantes, propuesta teórica, técnica, devenir y situación actual.
Desarrollado por:  Fuentes López Ariadna Alejandra – Castillo Campos Sharon

El psicoanálisis es una teoría acerca de la mente humana que fundamenta todo un marco explicativo, de investigación y de atención terapéutica dentro de la psicología. Tiene sus inicios a finales de la década de 1890 por Sigmund Freud, médico austriaco, quien asesorado por Breuer inició estudiando la aplicación de la hipnosis en casos de histeria. Freud profundizó en cómo la hipnosis permitía a las pacientes acceder a recuerdos traumáticos olvidados, en donde se buscaba el origen de su malestar, lo que provocó un giro dentro de la comunidad científica de su tiempo: por primera vez se aceptaba que el ser humano no era completamente racional, sino que existía también información que le era completamente desconocida dentro de sí mismo.

Por tanto, la existencia del inconsciente es el descubrimiento más importante dentro de esta teoría, a la que se fueron sumando teóricos que compartían la misma visión del hombre y sumaron investigación y nuevos postulados, así como técnicas partiendo del modelo psicodinámico.

Dentro de este trabajo se hará una revisión de las teorías psicoanalíticas desarrolladas por Freud, Jung y Lacan; haciendo énfasis en sus postulados básicos, técnicas terapéuticas básicas y los trastornos que abordan, así como otras teorías actualizadas a partir de los postulados básicos Freudianos.

TERAPIAS PSICOANALÍTICAS Y PSICODINÁMICAS

Tras la premisa fundamental de la existencia del inconsciente, estos modelos se basan en  pensamientos y percepciones inconscientes de un individuo que se han desarrollado a lo largo de su infancia, y cómo éstas afectan a su comportamiento y pensamientos actuales.

Una de las más reconocidas derivaciones de la terapia psicoanalítica es la Terapia Junguiana, desarrollada por Carl Gustav Jung (1875-1961), un eminente psiquiatra y psicólogo suizo.

Mientras que Freud afirmó que los sueños y el inconsciente son cosas personales contenidos dentro de un individuo, Jung creía que el inconsciente personal es sólo la capa superior del inconsciente colectivo mucho más profundo: lo incontrolable, parte heredada de la psique humana que se compone de arquetipos o patrones comunes para toda la humanidad.

En la terapia de Jung, estos patrones pueden explicar por qué tenemos hábitos que no se pueden romper, como las adicciones, la depresión y la ansiedad. Por lo tanto, el enfoque tiene como objetivo analizar estos arquetipos con el fin de comprender mejor al ser humano. A través del proceso de auto-conciencia, la transformación y actualización, la Terapia Junguiana puede ayudar a las personas a ver lo que está fuera de equilibrio en su psique. Esto es para darles la posibilidad de hacer conscientemente cambios que ayudarán a ser más equilibrados y completos.

Algunos de los arquetipos a trabajar dentro de este enfoque son:

  • La sombra.
  • La persona o máscara.
  • El ánima y animus.

Dentro de las técnicas principalmente utilizadas en este enfoque, se encuentra el análisis a profundidad de los sueños, la asociación libre de palabras y diversos tipos de actividades auto-expresivas que ayuden a la imaginación activa de la persona.

Psicoanálisis freudiano

La Terapia Psicoanalítica es un tipo de tratamiento basado en las teorías de Sigmund Freud (1856-1939), quien desarrolló un conjunto de técnicas terapéuticas centradas en la terapia de conversación que incluía el uso de estrategias como la transferencia, la asociación libre y la interpretación de los sueños.

Esta terapia explora cómo la mente inconsciente influye en los pensamientos y comportamientos, con el objetivo de ofrecer una visión y resolución a la persona que busca tratamiento. La Terapia Psicoanalítica tiende a observar las experiencias de la primera infancia para ver si estos acontecimientos han afectado a la vida del individuo, o potencialmente contribuido a las preocupaciones actuales. Esta forma de terapia se considera una opción a largo plazo y puede continuar durante semanas, meses o incluso años, dependiendo de la profundidad de la preocupación.

Supuestos de la Terapia Psicoanalítica

Bajo la premisa de que cada persona crece con vivencias personales y diferentes, el terapeuta trabajará de forma distinta con cada persona, sin embargo, en todos los casos se trabaja a partir de los siguientes supuestos:

  • Los problemas psicológicos tienen su origen en el inconsciente.
  • Manifiestan los síntomas causados ​​por alteraciones ocultas o latentes.
  • Las causas típicas de malestar psicológico incluyen temas no resueltos durante el desarrollo o un trauma reprimido.
  • El tratamiento parece traer conflictos reprimidos a la superficie donde las personas pueden tratar con él.

Los conceptos fundamentales del psicoanálisis se formulan a través de los cinco modelos que Freud desarrolló sobre la actividad psíquica:

  • Modelo topográfico: Freud distingue tres niveles de conciencia. El inconsciente, Preconsciente y Consciente.
  • Modelo dinámico: Desde esta perspectiva los fenómenos mentales son el resultado de fuerzas en conflicto. El conflicto surge de una oposición entre las fuerzas instintivas, o deseos sexuales y agresivos inconscientes, las defensas, en gran parte inconscientes, derivadas del Yo, y los principios normativos o morales del individuo conscientes e inconscientes. El síntoma es una “solución de compromiso” para resolver ese conflicto, y en el mismo está contenido entre las tres fuerzas. 
  • Modelo económico: Se ocupa de los procesos energéticos que regulan la actividad mental. Esos procesos son el principio de placer (satisfacción) y el de realidad (adaptación al entorno). La libido es la fuente energética guiada por el principio de placer que conlleva el proceso primario de libre circulación y descarga de la energía. El principio de realidad hace que la energía libidinal quede ligada a un objeto para su descarga o satisfacción.
  • Modelo genético: Se ocupa del desarrollo evolutivo del sujeto, en concreto de sus procesos inconscientes. A este proceso evolutivo se le denomina desarrollo psicosexual, que va progresando en fases; fases que pueden alterarse por exceso o defecto de gratificación (fijación o regresión).
    • Oral
    • Anal
    • Fálica
    • Genital
  • Modelo estructural: Se distinguen tres estructuras mentales: Ello, Superyó y el Yo.

Estos modelos tocan de forma individual conceptos clave desarrollados por Freud, con los que describe el desarrollo de la psique y se da todo un marco explicativo a las diferentes patologías que pueden ser presentadas por una persona. 

Técnicas empleadas 

Sigmund Freud en un principio practicaba el método catártico que desarrolló con Breuer. Su experiencia le confirmó que este método hacía desaparecer los síntomas pero no que volvieran a aparecer, pues según su concepción, no modificaba la estructura inconsciente subyacente. Progresivamente fue descubriendo los procesos defensivos del Yo que rechazaban los recuerdos y emociones insoportables y la importancia de la relación terapéutica para vencer y trabajar contra tales resistencias inconscientes, lo que le llevó a abandonar el método catártico y a desarrollar la asociación libre. 

Asociación libre: consiste en que el paciente debe expresar todos sus pensamientos, sentimientos, fantasías y producciones mentales en general, según le vayan surgiendo en su cabeza, sin exclusiones o restricciones.

A veces el analista insta al paciente a ir asociando a partir de los elementos que el propio paciente ha generado en su propio discurso. Se abstiene de responder a demandas específicas del paciente como el consuelo, la simpatía o el consejo, y hace de espejo que proyecta el discurso desplegado por el propio paciente (regla de abstinencia). Además, el analista no debe dar prioridad inicialmente a ningún componente del discurso del paciente, manteniendo una atención de neutralidad e importancia homogénea hacia todos los elementos del discurso. (regla de atención flotante).

Patologías abordadas

En sus inicios, la teoría psicoanalítica plantea desde su génesis como problemas principales dos: la neurosis y la psicosis. De acuerdo a las etapas de desarrollo y sus dificultades, la persona creaba todo un perfil que derivaría en una de esas dos problemáticas. Hoy en día, la terapia psicoanalítica puede ser utilizada por aquellos que tienen una preocupación emocional específica, así como aquellos que simplemente quieren explorarse a sí mismos. Entender por qué somos como somos a menudo trae consigo una sensación de bienestar y un mayor sentido de nosotros mismos. Tal vez es menos útil para aquellos que buscan terapias rápidas, centradas en soluciones. La terapia psicoanalítica es un proceso gradual.

Algunos creen que debido a la naturaleza de la terapia, el trabajo psicoanalítico se adapta mejor a las preocupaciones más generales, tales como la ansiedad, dificultades de relación, problemas sexuales o baja autoestima. Las fobias sociales, timidez y dificultades para dormir son otros ejemplos de los temas  que podrían ser abordados dentro de la terapia psicoanalítica.

Los críticos han señalado que la terapia puede no ser tan útil para aquellos con problemas más específicos u obsesiones, tales como el comportamiento obsesivo compulsivo (TOC).

Desarrollos desde la Psicología del Yo

Los avances más actuales de las teorías freudianas se ubican dentro de la Psicología del Yo; buscan retomar el modelo estructural de la psique, centralizando la idea de que los seres humanos nos desarrollamos dentro del yo, el ello y el superyo.

Uno de los principales teóricos es Heinz Hartmann, quien retoma principalmente esta visión. El propósito central de Hartmann fue sistematizar, sincronizar y refinar los conceptos y modelos teóricos que Freud había dejado sin precisar y organizar a lo largo de su obra pionera. Su trabajo central se desarrolló en dos áreas teóricas específicas: la autonomía del yo y la adaptación. En primer lugar, añadió funciones primarias de un origen distinto al de las pulsiones; éstas son funciones autónomas primarias, presentes desde el nacimiento y de origen biológico. Por otro lado, añadió la autonomía como un método de adaptación del hombre: las fuerzas instintivas se ponen al servicio de la adaptación y se transforman en rasgos de carácter.

El trabajo de Hartmann ayudó a retomar la obra y visión de Freud, dejando como legado una teoría más actualizada con conceptos más precisos, lo que favoreció a la investigación y comunicación entre analistas en la actualidad.

Entre otras actualizaciones de la teoría del Yo, se encuentran Jacobson y Mahler, quienes desarrollaron la teoría estructural de tal forma que fuera aplicable a todas las fases del desarrollo y a todo el espectro psicopatológico, incluyendo pacientes que antes eran considerados como no analizables dentro de la teoría (esquizofrenia, borderline, etc). Las actualizaciones de esta teoría persiguen mantener con vida las teorías freudianas, nutriendo sus bases explicativas con conceptos y trabajos actuales de otras disciplinas.

Escuela de las Relaciones de objeto

El concepto de la relación objetal se utiliza para denominar la manera en que un sujeto se relaciona con el mundo, y es una derivación de la teoría psicoanalítica Freudiana. Consiste en la idea de que el Yo solamente existe en relación con otros objetos, que pueden ser internos o externos. Estas relaciones darán como resultado la personalidad, así como las fantasías puestas en el objeto y las principales defensas del individuo, dejando de lado la visión inicial de que la persona es una estructura compleja por sí mismo (y sus pulsiones); en esta nueva perspectiva se describe como motivación la necesidad de establecer relaciones significativas con el entorno.

Dichas relaciones tienen su origen en la infancia, iniciando con la relación que tienen los bebés con sus cuidadores principales y en qué medida les son resueltas sus necesidades básicas. En ese sentido, las personas y alimentos cuentan también como “objetos”. Las primeras experiencias con dichos objetos marcarán de forma permanente la imagen y fantasías que se generan de los mismos, generando organizaciones internas dentro de la mente.

Respecto a esta teoría surgen principalmente dos corrientes:

  • La primera, cuyos principales representantes son Karl Abram y Melanie Klein, en donde se enfatiza la relación pulsional de la experiencia de la relación con el objeto y concentra su atención en el objeto interno, y su efecto determinante en la vida posterior del sujeto.
  • La segunda, cuyos exponentes son Ferenczi, Balint, Winnicot y Khan, que enfatizan el efecto estructurante que la relación real con el objeto y con el entorno cultural tiene sobre la psique.
  • Un tercer exponente, Otto Kernberg, intenta integrar ambas versiones en una visión más sistémica de la interacción entre sujeto y objeto, entre lo interno y lo externo.

A partir de estas consideraciones, el proceso terapéutico consiste en hacer consciente el origen de las relaciones disfuncionales y resolverlas, así como mediar los tipos de relaciones y la forma en que la persona se ha percibido a sí misma dentro de las mismas, por lo que el paciente en sí mismo es también un objeto de relación cuya configuración debe ser descubierta.

Lacan

Jacques Lacan fue un psicoanalista y psiquiatra de origen francés. Nacido en París el 13 de abril de 1901, es conocido por su “retorno a Freud”, actualizando y modificando la teoría de Sigmund Freud, también se lo asocia en gran medida con los movimientos estructuralistas y postestructuralistas.

Lacan desarrolla una teoría del sujeto que supone un retorno radical a Freud a través de su formulación del inconsciente estructurado como lenguaje. El psicoanálisis de la IPA (Asociación Psicoanalítica Internacional), según Lacan, se había alejado de los postulados freudianos a través de las teorías del yo: postulaban el “yo autónomo” frente al inconsciente, con el riesgo de acercarse a las teorías psicológicas no psicoanalíticas; y a las formulaciones neofreudianas que postulaban una etiología sociocultural de los trastornos mentales.

Se trata de volver a Freud de manera radical, y afirmar que el yo no es el sujeto. El sujeto está dividido entre el yo (lo consciente) y el Otro (el inconsciente), y esa división se debe al efecto del lenguaje. En contra de la tradición filosófica racionalista y empirista que sitúan al yo como centro racional o verificador de la experiencia, Lacan afirma: “Yo pienso donde no estoy; yo estoy donde no pienso”. El lugar del sujeto de la consciencia no es el lugar del sujeto inconsciente; el ser no está en la conciencia, sino en el Otro del inconsciente.

El inconsciente se estructura mediante tres registros: lo imaginario, lo simbólico y lo real. Lo imaginario hace referencia a las identificaciones del sujeto con una serie de imágenes. El estadio del espejo, donde el niño ve por primera vez su imagen en el espejo, va a permitirle (y confundirle) diferenciar su propio cuerpo del de otros. La relación afectiva posterior del sujeto con otros va a vincularse a la propia relación entre él mismo y sus imágenes de identificación. Lo simbólico hace referencia a la entrada del lenguaje en la formulación de lo inconsciente. Nombrando su experiencia, dándole palabras, se sustituye el objeto por su representación simbólica. El objeto primordial que se sustituye es la ausencia de la madre. Su ausencia indica que ella desea en otra parte (hacia el padre). Esa ausencia va ligada al deseo del niño por su madre que se reprime mediante los significantes lingüísticos que se encadenan unos a otros. La cadena de significantes genera a su vez la metáfora. La metáfora genera una sustitución de unos significantes por otros, hasta el significante primero: el deseo de la madre. La metáfora del nombre del padre sustituirá el deseo de la madre. Ésta representa que la madre desea el falo del padre, y al mismo tiempo una barrera para con el deseo de la madre para con el niño. Lo real hace referencia a lo que escapa a la simbolización del lenguaje. La distinción entre el objeto real deseado y los objetos sustitutivos simbolizados definen también el lugar de lo real.

En resumen, la constitución del sujeto (que no es el yo consciente), aparece con un sujeto que paga un precio: de un lado su división (vía represión) y por otro la pérdida que supone, la renuncia al objeto primordial. También Lacan se introduce en el aspecto terapéutico del psicoanálisis “las sesiones de duración variable”. El tiempo del inconsciente no es el tiempo del reloj, y por lo tanto esto no afecta a la duración de la sesión psicoanalítica. El paciente no sabe cuánto durará su sesión, ya que esta puede ser interrumpida en cualquier momento por el analista como ocasión para que surja el deseo inconsciente. La sesión se centra en el desarrollo de la cadena de significantes, a través de la asociación libre y las reglas terapéuticas, lo que permitirá, no sin grandes dificultades resistenciales, que el inconsciente actúe como lenguaje. 

REFERENCIAS

Guerri, M. (2016). Psicoactiva. Recuperado de: https://www.psicoactiva.com/blog/principales-tipos-de-terapias-psicoanaliticas-y-psicodinamicas/

Nos, J. (1995). La escuela norteamericana de la Psicología del Yo. Anuario de Psicología. 67 (x), pp. 41 – 50. Universidad de Barcelona.

Ruiz, J., Sánchez, J. (1998). Las psicoterapias. Introducción a las orientaciones psicoterapéuticas para profesionales sanitarios.  Recuperado de: http://www.psicologia-online.com/ESMUbeda/Libros/ProfSanitarios/profesionales.htm

Tallaferro, A. (2000). Curso básico de psicoanálisis. México: Editorial Páidos.

Ward, I., Zarate, O. (2002). Psicoanálisis para principiantes. Buenos Aires: Era Naciente SRL

 

UNIDAD  5                           Enfoque humanista-existencial
Desarrollado por:                Valdespino Mendoza Karla Cristina

 ¿Por qué surge el existencialismo?

El siglo XVIII es testigo de tres fenómenos fundamentales: la revolución francesa, la revolución industrial y el desarrollo del iluminismo o Ilustración, el reacomodo de los sistemas económicos, políticos y del pensamiento de los siglos anteriores, que auguraban un mundo racional, moral y ético, no dieron los resultados esperados. En su lugar, se sucedieron las guerras mundiales, signos inequívocos de la decadencia moral de Occidente y todas sus justificaciones espirituales y filosóficas.

¿Qué es el existencialismo?

Es una corriente filosófica y literaria orientada al análisis de la existencia humana. Hace énfasis en los principios de libertad y responsabilidad individual, los cuales han de ser analizados como fenómenos independientes de categorías abstractas, ya sean racionales, morales o religiosas. Para el existencialismo, la existencia humana precede a la esencia. En esto, toma un camino alterno frente a la filosofía occidental, que hasta entonces explicaba el sentido de la vida postulando categorías trascendentales o metafísicas (como el concepto de la Idea, los dioses, la razón, el progreso o la moral), todas ellas externas y anteriores al sujeto y su existencia concreta.

Autores importantes

Søren Kierkegaard, filósofo y teólogo danés nacido en 1813 y fallecido en 1855, es el autor que abre paso al pensamiento existencialista. Será el primero en postular la necesidad de que la filosofía sitúe su mirada desde el individuo. Para Kierkegaard, el individuo debe hallar la verdad en sí mismo, fuera de las determinaciones del discurso social. Ese será, pues, el recorrido necesario para hallar la propia vocación, así avanza hacia la subjetividad y el relativismo.

Friedrich Nietzsche fue un filósofo alemán nacido en 1844 y fallecido en 1900. Nietzsche proclama la muerte de Dios al analizar el devenir histórico de la civilización occidental y su decadencia moral. Sin dios o los dioses, el sujeto debe encontrar por sí mismo el significado de la vida, así como su justificación ética. El nihilismo de Nietzsche relativiza la trascendencia de un único valor absoluto ante su incapacidad para dar respuesta unificada a la civilización. Ello constituye terreno propicio para la indagación y la búsqueda, pero entraña también angustia existencial.

Jean-Paul Sartre, nacido en Francia en 1905 y fallecido en 1980, es el representante más emblemático del existencialismo del siglo XX. Fue filósofo, escritor, crítico literario y activista político. Sartre definía sus planteamientos filosóficos como existencialismo humanista.

Psicología humanista

La Psicología Humanista nace oficialmente en USA en 1962, cuando un grupo de psicólogos y pensadores progresistas de la época declaran su voluntad en desarrollar un enfoque nuevo que trascendiera los determinismos y la fragmentación de los  modelos vigentes del  Psicoanálisis y del Conductismo; el anhelo era entonces desarrollar un nueva Psicología que se ocupe de la Subjetividad y la  Experiencia Interna, de la Persona como un todo, sin fragmentaciones como la conducta o el inconsciente, o la percepción o del lenguaje, sino que contemplar a la Persona como objeto luminoso de estudio, y asimismo,  desarrollar una nueva disciplina que investigue los fenómenos más positivos y sanos del ser humano como, y sobre todo, la autenticidad y el arte de ser uno mismo, porque de allí debía provenir el sentido de respeto y responsabilidad; desde ese núcleo del Ser,  puede surgir un camino del existir que sea sano o sabio, equilibrado y pleno, la autenticidad como un proceso de auto-aceptación y aceptación de todo lo que existe.

Características comunes de los enfoques que integran el movimiento humanista o tercera fuerza

Los principios básicos que comparten los modelos humanístico-existenciales aparecen recogidos en la declaración con que se constituyó la American Association of Humanistic Psychology en el año 1961, donde destacan los aspectos fundamentales de la concepción del ser humano:

  • Autonomía personal y responsabilidad social.
  • Autorrealización.
  • Orientación hacia metas y búsqueda de sentido.
  • Los seres humanos son únicos, tanto entre sí como respecto a otros animales por lo que lo aprendido a partir de otras especies es irrelevante para comprender a los primeros.
  • Concepción global del ser humano.
  • El comportamiento de una persona está determinado principalmente por la percepción que tiene de sí misma y del mundo. Las personas crean la realidad a partir de sus percepciones idiosincrásicas. Solo se puede comprender a una persona si se es capaz de percibir las cosas como ella las percibe.
  • Se concede poca importancia a la historia del cliente. Se hace hincapié en la experiencia inmediata y las emociones. El foco de la terapia rara vez se aleja de lo que está sucediendo durante la sesión. Se considera fundamental el presente que vive la persona.
  • Se da más importancia a la actitud del terapeuta que a las técnicas concretas. La relación entre cliente y terapeuta se considera el medio único o fundamental a través del cual se consigue la autorrealización.
  • El ser humano es superior a la suma de sus partes y debe ser concebido globalmente.
  • La persona es considerada en sí misma como un sujeto independiente y pensante, plenamente responsable de sus actos y capaz de planear, elegir y tomar decisiones respecto a su conducta.

Principales desarrollos psicoterapéuticos desde la perspectiva humanista-existencial

Psicodrama

El psicodrama fue creado en 1932 por el médico-psiquiatra Jacob Levy Moreno (1889-1973), inspirado en el teatro de la improvisación o teatro espontáneo, donde descubre las posibilidades terapéuticas que implica la representación de las situaciones conflictivas, al vivirlas de forma activa, en el aquí y el ahora.

Es una forma de psicoterapia (o recurso psicoterapéutico) que consistente en la representación (dramatización) por parte del paciente de acontecimientos pasados o futuros, reales o imaginarios, externos o internos, experimentándolos al máximo, como si estuvieran sucediendo en el presente. En estas representaciones se utilizan diversas técnicas dramáticas, guiadas por ciertos principios y reglas, y destinadas, según lo requerido por el proceso, a uno o más de los siguientes objetivos principales:

  1. Darse cuenta de los propios pensamientos, sentimientos, motivaciones, conductas y relaciones.
  2. Mejorar la comprensión de las situaciones, de los puntos de vista de otras personas y de nuestra imagen o acción sobre ellas.
  3. Investigar y descubrir la posibilidad y la propia capacidad de nuevas y más funcionales opciones de conducta (nuevas respuestas).
  4. Ensayar, aprender o prepararse para actuar las conductas o respuestas que se encontraron más convenientes. 

Los Instrumentos

Escenario, Protagonista, Director, Auxiliar, Público

Etapas del proceso

Calentamiento; En cada sesión se requiere un calentamiento previo a la realización de un psicodrama, destinado en un primer tiempo a generar el “clima” para que los participantes se “conecten” con algunos de sus problemas y que alguna(s) persona(s) desee(n) realizar su psicodrama. Luego de elegida la que será protagonista, esa persona requiere un calentamiento para poder “meterse” en su escena a representar hasta estar preparada para vivenciarla al máximo.

Actuación; comienza cuando el protagonista, la escena y el escenario ya están definidos. El concepto dramático de resolución o desenlace, la denominada por Moreno “catarsis dramática”, la percepción del logro del objetivo deseado para la dramatización o de una etapa satisfactoria del proceso hacia el mismo, son señales para que el director considere que la actuación ha llegado a su fin.

Compartir; Este momento está destinado a que luego de que el protagonista expuso sus sentimientos, pensamientos y problemas ante las demás personas, también las otras personas expongan los de ellas.

Un objetivo importante es que el protagonista no se sienta el único con sus problemas y sienta el apoyo, comprensión y contención de los integrantes del grupo, que también pueden abrirse y expresar los suyos.

Recursos técnicos

Cambio de Roles e Inversión de Roles

El recurso del cambio de roles consiste en indicar al protagonista que actúe desde el lugar de otra persona, concepto, objeto o parte de sí mismo. La inversión de roles, como caso particular de cambio de roles, consiste en un reemplazo mutuo.

Soliloquio

Un soliloquio es un monólogo, una acción consistente en hablar sin un interlocutor real presente que escuche, es pensar en voz alta o hablar con uno mismo. En el arte dramático se utiliza para dar a conocer a los espectadores los sentimientos y pensamientos del personaje.

DOBLAJE:

Entrada respetuosa de los participantes del grupo en el mundo interno del protagonista. Otra persona se coloca detrás del protagonista, le pone la mano en el hombro y verbaliza aquello que imagina que está sintiendo, lo que tiene en la punta de la lengua, el soliloquio que podría verbalizar pero no está verbalizando, la carga de afecto que no está expresando, incluso el gesto que no está realizando.

ESCULTURA:

Una forma limpia, rápida, “sin palabras”, de concretizar y expresar lo intangible Consiste en pedirle al protagonista que se deje llevar por sus sensaciones y emociones y moldee su propio cuerpo (y en su caso el de los yo auxiliares) como si fuera arcilla, de tal forma que exprese lo que está viviendo internamente en la escena.

Aplicaciones

A través de la Psicoterapia Psicodramática se pueden abordar conflictos familiares, de relación con los demás y con uno mismo; dificultades que generen ansiedad y angustia, estados depresivos, trastornos obsesivos compulsivos o fobias y miedos.

Por medio de un proceso psicodramático la persona vive un camino de conocimiento y consciencia de su propia persona, así como una apertura hacia los demás y la relación con ellos, generando las espirales que conllevan el crecimiento personal.

Terapia de Gestalt

Nació en la década de 1942, con la publicación del libro Ego, Hunger and Aggression: A Revision of Freud’s Theory and Method (Durban, 1942), escrito por el matrimonio compuesto por Fritz Perls y Laura Perls

A diferencia de una terapia clínica, la Gestalt se define como una terapia de acompañamiento, en donde la persona tiene las respuestas dentro de sí, y el terapeuta únicamente es un acompañante, una vez que le ha enseñado las herramientas de toma de conciencia y de responsabilidad sobre sus sentimientos, todo ello como parte de un proceso de autodescubrimiento y crecimiento personal.

Durante las sesiones de terapia Gestalt se evita bucear en el pasado en busca de un trauma o problema que haya marcado al paciente, para centrarse en las dificultades y problemas que tiene hoy en día, con el objetivo de que aprenda a superarlos, identificando en primer lugar su parte de responsabilidad en ello, y asumiendo los sentimientos y pensamientos que le generan, para luego poner en práctica las habilidades comunicativas necesarias para superar cada situación.

Como camino de autodescubrimiento no se tiene un objetivo establecido, entendido éste como una meta a alcanzar o un problema a superar, sino que la persona, a medida que va haciéndose consciente de sus hábitos inadecuados o formas de ser o de relacionarse poco sanas, puede aprender a ir variando ese comportamiento, cambiando de actitud y responsabilizándose de sus propios deseos y sentimientos, y mejorando así la coherencia entre lo que siente y piensa, y cómo actúa.

Recursos técnicos

En la Terapia Guestáltica se trabaja con tres clases de técnicas básicamente:

  1. Las T. Supresivas; Pretenden básicamente evitar o suprimir los intentos de evasión del cliente del aquí/ahora y de su experiencia; es decir, se busca con ello que el sujeto experimente lo que no quiere o lo oculto a fin de facilitar su darse cuenta.
  2. Las T. Expresivas; Se busca que el sujeto exteriorice lo interno, que se de cuenta de cosas que posiblemente llevó en sí toda su vida pero que no percibía. Se buscan tres cosas básicamente: expresar lo no expresado, terminar o completar la expresión y buscar la dirección y hacer la expresión directa.
  3. Las T. Integrativas; Se busca con estas técnicas que el sujeto incorpore o reintegre a su personalidad sus partes alienadas, sus hoyos y hace énfasis en la incorporación de la experiencia.

Aplicaciones

El cierre de situaciones inconclusas del pasado («gestalt abierta»), en las que la persona se quedó bloqueada, debido a la interrupción del proceso natural de contacto y retiro.

Aumentar la conciencia de sí mismo, en las distintas áreas de percepción del sí mismo: las sensaciones, los pensamientos y los sentimientos. De este modo se logra incrementar la responsabilidad o capacidad de respuesta del individuo ante sus necesidades y la realidad circundante actual.

Se basa en:

  • El darse cuenta(“awareness”, en inglés): consiste en que el paciente se da cuenta a través de un insight de lo que está sintiendo, pensando o haciendo. Para cambiar una conducta es imprescindible tomar plena consciencia de cuál es la función que cumple en la vida de la persona.
  • El aquí y ahora: vivir y sentir la realidad del presente de la persona, sin adjetivos. Para ello durante la terapia frecuentemente se recurre a la conciencia del propio cuerpo.
  • No interesa tanto investigar los porqués (pasado), sino el cómo (presente) (¿Cómo me siento? ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué estoy evitando?)
  • Ayudar al paciente a descubrir la función orgánica de su acción (¿para qué estoy haciendo esto?, ¿para qué me castigo?, ¿qué estoy evitando?), y ayudarle a descubrir qué acciones realmente cubren una necesidad y cuáles están orientadas a satisfacer al introyecto.
  • Poner en evidencia la interacción entre los mecanismos neuróticos de la introyección y la proyección.

Logoterapia

Este tipo de psicoterapia que promovió el neurólogo y psiquiatra Viktor Frankl haya su base en el análisis existencial; En 1959 publicó su libro clave, “El hombre en busca de sentido”, donde describió su modelo: la logoterapia.

La logoterapia gira en torno a la presentación del concepto de voluntad de sentido como primera motivación del hombre.

Entre los principales postulados de la logoterapia, además de la ya mencionada voluntad de sentido, se encuentran la libertad de voluntad (que asegura que todo sujeto está capacitado para tomar decisiones personales y goza de la libertad necesaria para elegir su propio destino) y el sentido de vida (en este contexto, la logoterapia constituye una percepción del mundo de raíz positiva).

Los métodos de Frankl aplicados a la logoterapia giran en torno al diálogo para descubrir qué es lo que da sentido a la vida de una persona, pero también aborda las dolencias de carácter psíquico desde un punto de vista médico.

Recursos técnicos

Diálogo socrático

Los diálogos socráticos consisten en desafiar las interpretaciones que hace el cliente de distintos sucesos (es decir, su sistema de creencias) a través de preguntas basadas en la lógica.

Desreflexión

Algunas personas prestan una atención excesiva a sus metas o a sus problemas, lo cual genera ansiedad e interfiere con la vida; Frankl denominó el primer caso como “hiperintención” y el segundo como “hiperreflexión”. La técnica de la desreflexión consiste en redirigir esta atención de un modo adecuado y funcional.

Confrontación

Se trata de hacer ver al cliente las incongruencias y la inadecuación de determinadas conductas y actitudes de modo que pueda ser consciente de ellas y modificarlas.

Intención paradójica. Frankl llamó “intención paradójica” a una técnica consistente en hacer que el cliente intensifique sus síntomas en contextos nuevos, promoviendo que el síntoma pierda su funcionalidad. Dicho de otro modo, se pretende que el cliente provoque intencionadamente aquello que teme, de modo que se genera una contradicción lógica, muchas veces humorística.

Aplicaciones

Esta terapia puede ser aplicada en diferentes problemáticas, especialmente, las que se refieren a la pérdida de perspectiva de la vida y sus consecuencias. Tiene gran utilidad para disminuir la sintomatología depresiva y en el caso de adicciones como el alcoholismo, estudios han demostrado que la intervención logoterapéutica puede aumentar la autoestima en las personas que lo experimentan.

Terapia centrada en el cliente

La terapia centrada en el cliente fue desarrollada por Carl Rogers en las décadas de 1940 y 1950. Sus aportaciones fueron fundamentales para el desarrollo de la psicoterapia científica tal y como la conocemos en la actualidad.

Para Rogers la psicopatología se deriva de la incongruencia entre la experiencia del organismo y el autoconcepto, o sentido de la identidad; así, los síntomas aparecen cuando la conducta y las emociones no son coherentes con la idea que tiene la persona de ella misma.

En consecuencia, la terapia debe focalizarse en que el cliente alcance dicha congruencia. Cuando lo haga podrá desarrollarse plenamente, mostrándose abierto a las experiencias del presente y sintiendo confianza en su propio organismo.

Recursos técnicos

Catarsis

En este modelo, la catarsis es la exploración de las propias emociones y de la situación vital por parte del cliente. La terapia centrada en la persona de Rogers se centra en la fase de catarsis: promueve el desarrollo personal del cliente para que más adelante éste pueda comprender y resolver sus problemas por sí mismo.

Insight

Es un término anglosajón que se puede traducir como “intuición”, “introspección”, “percepción”, “comprensión” o “profundización”. En la terapia este término denota un momento en que el cliente reinterpreta su situación en conjunto y percibe “la verdad” -o al menos pasa a identificarse con una narrativa determinada. En esta etapa se construye una nueva perspectiva y se genera un compromiso con los nuevos objetivos.

Acción

La fase de acción consiste, como su nombre indica, en actuar para lograr los nuevos objetivos. En esta fase se preparan y se aplican estrategias para solucionar los problemas que bloquean el bienestar o el desarrollo personal. Según Rogers el éxito de la terapia depende fundamentalmente de que se cumplan ciertas condiciones; considera que estas son necesarias y suficientes para el cambio terapéutico, y por tanto más importantes que cualquier técnica concreta.

Entre estos requisitos, que se refieren a actitudes del cliente y del terapeuta, Rogers destaca los tres que dependen del clínico: la autenticidad, la empatía y la aceptación incondicional del cliente.

Reflejo

Esta técnica consiste en captar el sentimiento del cliente, qué es lo que se esconde tras sus palabras y devolvérselo sin ningún tipo de interpretación u opinión personal. Para ello, es importante reutilizar las palabras del paciente, no todas, sólo a las que le haya puesto más carga emocional. Lo que se logra con este tipo de respuesta es que el cliente sienta que ha sido escuchado y comprendido, lo que motiva a continuar hablando y profundizando en un tema sin tener que realizar ningún tipo de pregunta directiva. Esta técnica se relaciona directamente con la escucha activa.

Uno de los aspectos más importantes de esta teoría es que propone una terapia no directiva donde el propio paciente juega un papel activo, no sólo en su curación sino durante todo el proceso. A diferencia de otro tipo de terapias, es el paciente el que va a guiar al terapeuta y, es este último el que va a ir acompañándolo con su escucha.

La propuesta de Carl Rogers es una relación simétrica entre ambos, donde el terapeuta no está asociado a la figura del que sana, sino que se basa en que el cliente tiene la capacidad de tomar conciencia sobre qué es lo que sucede.

Aplicaciones

Rogers trabajó extensamente con personas con esquizofrenia más adelante en su carrera, su terapia también se ha aplicado a personas que sufren de depresiónansiedad, trastornos del alcohol, y trastornos de la personalidad. Algunos terapeutas argumentan que la terapia centrada en el cliente no es efectiva con individuos no verbales o con poca educación, otros sostienen que se puede adaptar con éxito a cualquier tipo de persona.

No hay pautas estrictas con respecto a la duración o frecuencia de la terapia. En general, los terapeutas se adhieren a una sesión de una hora una vez por semana, sin embargo, la programación se puede ajustar de acuerdo con las necesidades expresadas por el cliente, quien también decide cuándo finalizar la terapia.

La terminación generalmente ocurre cuando él o ella se siente capaz de enfrentar mejor las dificultades de la vida. 

Referencias:

HERGENHANH, B.R. Introducción a la historia de la psicología. Madrid, Thomson Paraninfo, 2001.

ARTORELL, J. Psicoterapias: escuelas y conceptos básicos. Madrid, Pirámide, 1996.

Caturelli, A. (1980). Los “Humanismos” y el Humanismo Cristiano. Sapientia, 137-138, 189-216

May, R. y Kahn E. (1965). Psicoanálisis Y Filosofía Existencial . Buenos Aires: Paidós.

Moreno, J.L. (1959b). (Guppenpsychotherapie und Psycodrama. Einleitung in die Theorie und Praxis)-(1966) . Psicoterapia de Grupo y Psicodrama .México: Fondo de Cultura Económica.

Sinay, Sergio; Blasberg, Pablo (1995). Gestalt para principiantes. Buenos Aires: Era Naciente SRL.

Latner, Joel (1994). Fundamentos de la Gestalt. Cuatro Vientos.

ALLERAND, Mabel. Piedra libre. Terapia gestáltica. Buenos Aires: Editorial Planeta.

Martín, A. (2007). Manual práctico de Psicoterapia Gestalt. Desclée de Brouwer. Bilbao.

Correa Abello, A. F., & Machado Campos, A. M. (2018). Programa de logoterapia: estudio piloto de una intervención grupal en usuarios de consultorios de psicología de la Universidad de Ibagué con síntomas depresivos (Bachelor’s thesis, Universidad de Ibagué).

  1. Frankl (2013). El hombre en busca de sentido. Herder.

González, Garza Ana María (2008): El Enfoque Centrado en la Persona, editorial Trillas, México

Rogers, Carl , (1980): El Poder de la Persona. Editorial El Manual Moderno, México.

 

UNIDAD 6    Principales desarrollos psicoterapéuticos desde la perspectiva sistémica:  escuelas y aportaciones a la teoría y técnica de la psicoterapia.
Desarrollado por:       Medina Guarneros Mariana Nava Rojas Angélica

Introducción

El modelo sistémico, ha llegado a ser en los últimos años uno de los modelos de más popularidad, no sólo entre los psicoterapeutas sino también en el campo de la asistencia y bienestar social, las organizaciones, redes sociales, la salud, y los problemas escolares.

Su campo de aplicación característico, el trabajo con la familia, se sitúa en el centro de la vida social. Pocas cosas ocurren con independencia de la familia, en sus múltiples y renovadas formas, entendida como grupo socio-afectivo primario. Y es que el modelo sistémico se distingue claramente de los demás modelos de la intervención psicológica (psicoanalítico, fenomenológico, conductual, cognitivo) porque su unidad de análisis es el sistema y no el individuo, ni la persona.

Definitivamente, sus bases conceptuales no son ni la personalidad y sus rasgos, ni la conducta individual, sino el sistema familiar como un todo, como un organismo estructurado e interdependiente que se comunica con unas pautas de interacción, y en las que el individuo sólo es uno de sus componentes, su valor tiene que ver con la función y posición en el sistema.

Los síntomas, desde esta perspectiva son vistos como parte de este patrón comunicacional, y por tanto una característica del sistema y no únicamente del que lo sufre. Por tanto, se tiende a trabajar con toda la familia y orientar la intervención al alterar los patrones de interacción familiar en los que el síntoma cobra sentido. La relación terapéutica, el eje de la psicoterapia para algunos modelos, no es ya algo que ocurre entre terapeuta y cliente, sino entre un equipo y una familia.

Desarrollo del tema

Con respecto a postulados básicos del modelo sistémico se menciona que aquellos clínicos/teóricos sustentan como ciertos los siguientes puntos: Toda Conducta Problema es Metafórica, por ejemplo, en un matrimonio en donde la esposa y el esposo se enfrascan en serias discusiones, el niño puede desarrollar ataques psicomotores. Dichos ataques no representan una disfunción individual en el niño, sino que son conceptualizados como un medio de expresión por el cual el niño desvía el conflicto de sus padres en él.

Ligado a todo este proceso está el concepto de homeostasis en donde se postula que el síntoma del niño traerá un estado de equilibrio en la familia al encubrirse el disturbio familiar (Jacobson y Bussod, 1983).

De igual modo se cree que los síntomas de las personas están repletos de significado, los cuales funcionan como mensajes controlando así a los otros miembros de la familia. Todo problema es definido como uno que envuelve por lo menos a dos y usualmente tres personas (Madanes, 1981). Los autores sistémicos simplemente no creen que las personas desarrollen patrones desadaptativos individuales. Como explica Nichols (1984): “Los problemas individuales son vistos como manifestaciones de un disturbio familiar, y los síntomas son vistos como comunicativos”.

Bross y Benjamin (1982) elaboran un poco más este punto: “La conducta individual desadaptativa o desordenada es juzgada dentro de este modelo como una manifestación de procesos interaccionales en los sistemas de familia. Son los procesos de interacción en tales sistemas los responsables del desarrollo y mantenimiento de conductas problemas.

Simultáneamente, tales conductas pueden ser solamente comprendidas cuando son analizadas dentro del contexto de reglas y prohibiciones familiares. Una ayuda terapéutica efectiva implica la necesidad de reestructurar el sistema familiar y/o modificar las transacciones entre vueltas. El no hacer esto traerá en la persona sustitución de síntomas o recaídas innecesarias. Es por esto que los clínicos sistémicos rara vez trabajan directamente con la conducta problema. Según éstos, lo indicado es cambiar o modificar las relaciones y comunicaciones existentes familiares. Si, por ejemplo, un niño de 12 años desarrolla una encopresis severa, seguramente es para desviar algún conflicto familiar. La terapia indicada, según la psicoterapia sistémica, sería modificar la relación marital, y posiblemente, la relación de los padres con el niño. Una vez modificado el sistema familiar, la encopresis desaparecerá.

Por otro lado, es importante destacar que el término sistémico remite a los planteamientos de Ludwig Von Berta-lanffy (1976) quien planteó la Teoría General de los Sistemas, cuyo tema central es: “la formulación de principios válidos para ‘sistemas’ en general, sea cual fuere la naturaleza de sus elementos componentes y las relaciones o ‘fuerzas’ reinantes entre ellos” (Bertalanffy, 1976.). En otras palabras, es una serie de nociones básicas aplicables a todos los elementos que se organizan y se vinculan en una unidad interrelacionada que se denomina sistema. Este concepto, así de amplio, puede aplicarse tanto a una célula, a un conjunto de ellas, a un individuo, un grupo humano, una organización; e incluso, se puede aplicar a un grupo de ideas y conceptos, siempre y cuando estén interrelacionados entre sí.

Considerando lo anterior es relevante mencionar que la terapia sistémica nació en la segunda mitad del siglo XX, época en la que se vivían las consecuencias de la segunda guerra mundial. A su vez este tipo de terapia se dio en parte como una respuesta de los profesionales a la insatisfacción con los modelos terapéuticos que trabajaban con los individuos sin tener en cuenta el contexto. Y que a partir de la psiquiatría surge la necesidad de dar una respuesta a problemas que no podían solucionarse de manera individual, como el tratamiento de la esquizofrenia, ya que al darse seguimiento a los pacientes con este padecimiento se observó que al regresar con sus familias, los pacientes recaen con facilidad y tenían que ser internados otra vez.

Es por ello que la teoría sistémica es un marco teórico que sirve de sustento de un modelo de investigación y tratamiento psicológico donde el enfoque se hace sobre el grupo familiar más que sobre el individuo aislado, por lo que resulta en este aspecto, significativamente distinto de otras teorías y modelos clínicos. Muchos enfoques o marcos teóricos poseen la particularidad de centrarse en los procesos intrapsíquicos que se dan “en la mente del sujeto”, en lugar de tratar con las interacciones que ocurren entre las personas. De esta manera, la teoría familiar sistémica fundamenta la terapia familiar sistémica como un tipo de tratamiento psicológico para los sistemas familiares (Eguiluz, 2001). Cabe destacar que en la actualidad este tipo de psicoterapia no se centra solamente en lo familiar, sino que también abarca el tratamiento individual y de parejas.

Fundadores

Habría que decir también que los principales fundadores o bien uno de los principales pioneros en el estudio de la familia fue Nathan Ackerman quien concibe a la familia como una unidad biosocio-emocional. Ackerman resalta la importancia que tiene la familia en el tratamiento de los desórdenes emocionales; señalando que los psiquiatras han descuidado, al momento de explicar los desórdenes mentales, el estudio del proceso familiar en el aquí y el ahora (Eguiluz, 2001). Otro de los grandes precursores fue Murray Bowen, uno de los primeros en hospitalizar a toda la familia, con objeto de estudiar las relaciones del paciente esquizofrénico con el resto de su grupo primario. Pensaba que el problema del paciente tenía relación con un nexo simbiótico no resuelto en la relación con su madre. Desarrolló una hipótesis trigeneracional para explicar la esquizofrenia, de la que derivó la idea de que muchas de las enfermedades emocionales se desarrollaron en tres generaciones donde existe una interdependencia estrecha entre sus miembros (Eguiluz, 2001).

En la década de los sesentas, Salvador Minuchin, psiquiatra y psicoanalista infantil de origen argentino, quien había trabajado con las familias de niños delincuentes de grupos minoritarios, desarrolló no solo un marco teórico sino un conjunto de técnicas destinadas al cambio en la estructura de los sistemas familiares (Eguiluz, 2001). Milton Erickson, otro de los grandes terapeutas de la década de los sesentas, desarrolló un nuevo concepto y técnica de hipnosis, con planteamientos y técnicas originales que parecen estar “cortados a la medida” del paciente. Es reconocido, especialmente, por la paradoja terapéutica, técnica donde el terapeuta fomenta un síntoma mientras sutilmente introduce un cambio en los individuos, parejas o familias (Eguiluz, 2001). Don Jackson, junto con Weakland, Haley y Watzlawick del Mental Research Institute (MRI), de Palo Alto, California, se interesaron en las relaciones comunicacionales entre el paciente esquizofrénico y su familia, pudiendo describir el fenómeno empírico de las secuencias que frecuentemente cambian, y sin embargo se entrelazan, de los comportamientos acaecidos en familias que, de alguna manera, tenían correlación con algún síntoma. De dichas observaciones derivaron la hipótesis de doble vínculo (Eguiluz, 2001).

La terapia familiar surge en torno a los años 1952 y 1962, impulsada por circunstancias clínicas y de investigación. John Bell fue quien acuñó el término “terapia familiar” para designar una nueva modalidad terapéutica que trabaja con la familia como unidad de tratamiento (Ochoa de Alda, 2004). Los factores clínicos que desencadenan su aparición concurren cuando diversos terapeutas, de forma independiente, deciden entrevistar a la familia para obtener más información sobre el miembro sintomático. La experiencia de observar la dinámica familiar desplaza el interés de lo intrapsíquico a las relaciones entre los miembros de la familia. Tratan de explicar cómo influyen tales relaciones en la patología del paciente (Ochoa de Alda, 2004). Nathan W. Ackerman es considerado el precursor de la terapia familiar, por ser el primero en incluir, en su enfoque terapéutico, los conceptos intrapsíquicos e intrapersonales. Considera que el conflicto interpersonal precede al conflicto intrapsíquico, que no es sino el resultado de conflictos interpersonales interiorizados. Afirma que la patología familiar se debe a la falta de adaptación a nuevos roles establecidos por el desarrollo de la familia (Ochoa de Alda, 2004). En 1954, Bowen investiga la hipótesis simbiótica‟ al trabajar con pacientes esquizofrénicos y sus madres; dicha hipótesis consideraba la enfermedad mental del hijo como resultado de un trastorno menos severo de la madre. Bowen considera que la relación madre-hijo era un fragmento de la unidad familiar más amplia, y que toda la familia está implicada en el proceso patológico (Ochoa de Alda, 2004). En 1952, Bateson, Jackson y otros comenzaron a estudiar la comunicación de los psicóticos, y desarrollaron la teoría del doble vínculo, que describe el contexto comunicacional de la esquizofrenia. El doble vínculo alude a los mensajes duales que contienen una paradoja. Ellos definen los síntomas psiquiátricos como conductas comunicativas entre las personas y no como fenómenos intrapsíquicos (Ochoa de Alda, 2004). Los autores concluyen que: aunque la situación del doble vínculo es un componente necesario de la esquizofrenia, no es suficiente para explicar la etiología de la misma. Derivando, posteriormente, la teoría del doble vínculo hacia una teoría general de la comunicación humana (Ochoa de Alda, 2004).

En 1959, Jackson, Riskin y Satir fundan el Mental Research Institute (MRI). La orientación del MRI se centra en las interacciones familiares e incorpora principios de la cibernética y de la TGS. Una de sus premisas es que los problemas psiquiátricos derivan de los modos en que la gente interactúa dentro de la organización familiar. En 1962, Ackerman y Jackson crean la revista “Family Process”, lo cual contribuye a consolidar la terapia familiar (Ochoa de Alda, 2004).

Técnicas básicas que se utilizan en el enfoque sistémico

Son muy variadas y provienen de muchas fuentes. Por lo tanto, en los siguientes apartados se mencionan algunas de ellas, que han sido de gran utilidad, tanto en procesos terapéuticos, como de intervención sistémica, formación y supervisión.

Sin embargo, es necesario recordar que la técnica es algo que se hace en un momento determinado, algo que se aplica con ciertos objetivos. Las técnicas no eliminan o más bien, no deben eliminar la oportunidad de construir la relación. También es aquello que es primordial al momento de realizar una intervención, cualquiera que sea el contexto. (Ortiz, 2008)

Aunque técnica y relación van de la mano, se nutren la una de la otra para facilitar un proceso con la familia, con el individuo. Pese a que en este momento se hace referencia a las técnicas exclusivamente, es primordial recordar que éstas se inscriben dentro de un contexto y aparecen en una relación, requiere sensibilidad para reconocer el mejor momento de aplicarlas, creatividad para realizarlas y mucha libertad para jugar con ellas.

También mencionemos que Phillipe Caillé (1998) utiliza el nombre de objetos flotantes para referirse a estas técnicas y menciona lo siguiente:

“Son objetos sobre los cuales, familia y terapeuta pondrán su huella, no son instrumentos solo de este último. Son flotantes y, en tanto que tales, son nómadas.

Podemos utilizar uno o varios y en orden variable, según las necesidades del proceso en curso.”

Así mismo para utilizar cada una de estas técnicas, se plantean tres momentos y son las grandes líneas de la intervención. Cada uno está en libertad de introducir cambios y modificaciones en este proceso y corresponde con las líneas generales tanto de la entrevista vista como un todo, como del proceso general: inducción, ejecución y cierre.

La inducción es entendida como la introducción de una técnica que puede ayudar en el proceso, el terapeuta le plantea a la persona, a la familia o al grupo con el cual está trabajando. Para esto, se explica la técnica y su objetivo y se pide la colaboración de las personas para su ejecución. Se responden preguntas e inquietudes que pueden surgir con respecto a la realización de la técnica (particularmente cuando hay niños pequeños) y se trata de disminuir la ansiedad que surge, muy a menudo, cuando se pide experimentar algo nuevo. Mientras que en la ejecución, se menciona que luego de haber obtenido el acuerdo de las personas sobre la realización de la técnica, esta se lleva a cabo. Sin embargo, cada técnica tiene diversos momentos y especificidades, razón por la cual, para esta parte, les remitimos a cada una de ellas y que se revisan más adelante. Y finalmente el cierre es esta parte que implica realizar una síntesis del proceso llevado a cabo durante la aplicación de la técnica, que permita la integración de lo vivido y la reflexión sobre los elementos que han surgido durante el trabajo específico. (Ortiz, 2008)

Por lo tanto, obtenemos que la aplicación de la técnica es un momento durante el proceso terapéutico o de intervención. Donde su ejecución está íntimamente relacionada con el proceso, con los temas o hilos conductores del mismo, que especifican la elección de una técnica en particular. Además, durante el proceso de intervención es necesario recordar que se da una relación recursiva entre las hipótesis y las técnicas. Se entiende que las hipótesis conducen a la aplicación de técnicas y éstas dan nueva información que apoya las hipótesis elaboradas, con lo cual, nuevamente aparece la circularidad del proceso.

Igualmente es muy importante destacar que cada escuela de terapia familiar tiene sus particularidades en cuanto a las técnicas usadas, que responden a principios específicos.

Algunas de estas técnicas son: las preguntas circulares, la varita mágica, la silla vacía, las metáforas, los objetos metafóricos, las esculturas, los rituales terapéuticos, el juego de la Oca, el cuento sistémico, las máscaras y las tareas

  • Preguntas circulares: Se trata, típicamente, de preguntas triádicas en las cuales uno de los miembros es invitado a describir la relación entre otros dos miembros (muchas veces presentes en la sala de terapia). O bien se pregunta cómo un miembro de la familia reacciona ante el problema y cuáles son las reacciones de otros miembros ante esa reacción. Esta charla acerca de alguien en su presencia permite evidenciar la naturaleza de las relaciones existentes (cómo se construyen mutuamente, y cómo sus relaciones son construidas). (Ortiz, 2008)
  • Varita mágica: Se puede utilizar esta técnica con las familias que acuden a consulta acompañadas de niños pequeños. Cuando la familia llega, luego de la presentación y del encuadre, en lugar de que el terapeuta se dirija a los padres, se puede dirigir a los niños presentes y entregarles una varita mágica, con la cual pueden pedir tres deseos sobre cosas que les gustaría que cambien en su familia. La técnica de la varita mágica es, por un lado, una forma de comenzar el proceso incluyendo a los niños desde el inicio, dándoles un tiempo y un espacio necesario para permitir que expresen lo que están viviendo en la familia; y por otro lado, es una manera de ayudarlos a que se conviertan en los protagonistas positivos de la consulta, cuando a menudo, sucede que las personas acuden a pedir ayuda, porque uno o varios niños son las “ovejas negras” de la familia. Además, esta forma de iniciar el proceso contribuye a dar una redefinición del rol del niño en el sistema y a redefinir el problema, ya que la familia ve la situación, desde el punto de vista del niño; sus respuestas a menudo son sorprendentes tanto para el terapeuta, como para los padres, puesto que los niños revelan la otra cara de la moneda, ya que por ejemplo pueden mencionar que desean que “terminen las peleas entre papá y mamá”.
  • Silla vacía: Para esta técnica se utiliza una silla en la cual “se sienta” de manera imaginaria una persona, un sentimiento, una parte de sí mismo. La silla vacía permite externalizar (según lo entiende el modelo narrativo) lo que la persona está viviendo en sí misma o en la relación con alguien más. En la práctica, se utilizan algunas variantes de esta técnica, que vienen desarrolladas a continuación, tomando en cuenta que no son todas las posibilidades ni constituye tampoco la única forma de usarlas, ya que depende mucho de la creatividad de la persona que realiza la intervención. En la relación con alguien más: se entiende por esto, la modalidad de usar la silla vacía para invitar (de manera metafórica) a una persona para poder hablar con ella. La persona invitada puede ser una madre, un padre, una hermana o hermano, un esposo/a, y al traerlo a un espacio seguro, el consultante habla con dicho “invitado” sobre aquello que no se pudo decir en su momento, ya sea por temor a las reacciones de la persona en cuestión o por angustia y temor de entrar en conflicto, o también por algo tan real como la muerte. (Ortiz, 2008)
  • Metáforas: Permiten representar el mundo, las relaciones, los sentimientos, los comportamientos utilizando imágenes. Entonces, el lenguaje metafórico introduce un cambio en la red de interacciones familiares y al hacer esto, permite una redefinición del problema y de la persona, además de implicar a todos en el proceso. Las metáforas ayudan a abrir algunos temas, que de otra manera serían muy difíciles de tocar, gracias a su poder de representación y su poderosa capacidad de bajar las defensas, puesto que se habla de otra cosa, sin tocar directamente el tema en cuestión. Incluso, algunos autores, como Haley por ejemplo, consideran que el síntoma puede ser una metáfora, de la cual hay que desprender el significado especial y particular que tiene para una familia determinada.
  • Objetos metafóricos: Los objetos metafóricos son metáforas que se concretan en algo determinado. Siguen siendo una co-construcción del terapeuta y del consultante, favoreciendo la introducción de un nuevo código en la familia, ya que, al igual que las metáforas, las posibilidades son innumerables y quedan solo a la creatividad del consultante. Por lo tanto, el objeto, al materializar lo que sucede con una persona o los miembros de la familia o lo que sucede entre ellos, permite por un lado: externalizar la experiencia (ponerla fuera de sí y concretizar) y, por otro lado, acercarse o alejarse de ella, ya que además, el objeto metafórico puede ser arrojado, quemado, etc., siguiendo los deseos de los
  • Esculturas: El término escultura fue introducido por David Kantor (E.U.) en 1965, donde se menciona que ponen en evidencia las relaciones familiares utilizando el cuerpo como vehículo de expresión, pero de una manera que da una visión global de lo que está pasando en la familia, creando de esta forma una totalidad, puesto que los miembros de la familia pueden verse a sí mismos como parte de algo que va más allá de cada uno de ellos. Una de las ventajas es que da al síntoma un contexto, es decir, permite observar al síntoma como parte de la trama de relaciones de la familia, lo cual contribuye a obtener una nueva comprensión del
  • Rituales terapéuticos: Se entiende por rituales terapéuticos, la ejecución de actos o acciones que tienen un fin específico al interior del proceso de intervención. Los rituales cumplen varias funciones; Adelina Gimeno (1999: 154 y ss.) sostiene que facilitan el cambio, ya que permiten una transición de una etapa a otra (como lo que se planteó con María, cuyo ejemplo se describió en la técnica de la silla vacía) y facilitan el desarrollo personal, ayudando a cada individuo a asumir más fácilmente las tareas de la siguiente etapa evolutiva. Además, permiten una conexión entre el pasado y el futuro, ya que inscriben a la persona en una línea, familiar y vital que da sentido a lo que está viviendo actualmente y la proyecta hacia el futuro, como sucedió con María, la cual empieza una relación diferente con sus hijos, llena de alegría y de optimismo hacia lo que vendrá y no teñida de tristeza y nostalgia por lo que fue y permiten insertar algo mágico en la vida diaria, que se aleja de lo rutinario y que introduce un mundo espiritual, en contacto con otros elementos que pueden ayudar al ser humano a trascender, a ir más allá de sus vivencias de todos los días. (Ortiz, 2008)
  • Juego de la Oca: El juego de la oca (ave parecida a una gansa o a una pata), se deriva del juego tradicional, que se llama de la misma manera, pero que está modificado para los fines terapéuticos. Esta técnica surgió durante un proceso de supervisión en el que el terapeuta y el equipo de supervisión estaban atrapados, sin poder salir de una situación, por lo que se les ocurrió jugar este juego, para organizar un poco lo que sucedía con la familia. Para llevar a cabo esta técnica, se requiere más tiempo, ya que incluso, solo el hecho de que la familia se ponga de acuerdo con los eventos a inscribir sobre el tablero, puede llevar dos horas, especialmente si la familia es numerosa. Por lo que, si se propone esta técnica, es necesario prever al menos tres consultas para su realización.
  • Cuento sistémico: El cuento sistémico tiene algunas semejanzas con el cuento tradicional, como las detalla Florence Calicis (1999). Donde va de lo particular a lo universal. Se refiere a una familia en particular; es creado para esta familia y no servirá para ninguna otra, pero utiliza elementos universales en su desarrollo, que se refieren a valores, creencias, mitos, etc. El cuento sistémico es un comentario sobre una relación familiar. Pone en escena la permanencia de ciertos roles y el aspecto redundante de esquemas relacionales específicos en la familia y plantea indirectamente la cuestión del por qué. Y al hacer esto, permite ubicar el tema central de las preocupaciones familiares, cualquiera que éste sea: conflictos de lealtad, reestructuración familiar, etc. (Ortiz, 2008)
  • Máscaras: Esta técnica permite introducir un nuevo diálogo, puesto que, lo que la persona dice, lo hace dirigiéndose a una máscara y no directamente a la persona. Además, esta intervención aumenta la intensidad dramática, puesto que una máscara puede representar todo lo que se ve o se percibe en una persona, lo que más llega o impacta de ella. Esta técnica, junto a la del juego de la oca, son las más complejas en su ejecución, no solo por el nivel de preparación que requieren, sino también por el tiempo que se demora su aplicación, ya que por ejemplo para la elaboración de las máscaras, por lo menos se requieren unos 45 minutos. Para este trabajo se pueden considerar dos sesiones de una hora o prever el tiempo necesario de dos horas para hacerlo.
  • Tareas: Implica el hecho de enviar a la persona con la que se está trabajando en un proceso terapéutico, una serie de “tareas” para realizar en casa, durante el tiempo que dura el intervalo entre consulta y consulta. Algunas veces los niños disfrutan mucho de esta actividad, no solo por el contenido muy cercano a una “tarea escolar”, sino también, porque pone a todos en pie de igualdad. Durante las consultas: son ejercicios que el terapeuta plantea a la familia durante la consulta misma, por ejemplo: pedir a un niño que dibuje a su familia. Para la casa: generalmente, el terapeuta las plantea al final de la consulta y solicita a la familia que realice una tarea antes de la próxima reunión, en la cual comentarán los resultados obtenidos en la ejecución de la misma. Este tipo de tareas van de acuerdo con los temas tratados durante la consulta. Existen algunas tareas que se envían continuamente y otras dependen de la creatividad del terapeuta las cuales son muy variadas. (Ortiz, 2008)

Trastornos o patologías que puede abordar

La terapia sistémica, se menciona que se ha tenido logros como complemento en tratamientos de trastornos de la conducta alimentaria, drogodependencias y conductas infantiles disfuncionales, así como en ciertas depresiones clínicas donde la terapia sistémica de pareja ha resultado eficaz, aunque no tanto como otras aproximaciones clínicas.

La terapia sistémica es recomendada par adultos, niños y adolescentes que sufren de:

–       Dificultades relacionales (en pareja, con hijos, con familia, con el entorno social o  profesional)

  • Trastorno borderline o límite de la personalidad
  • Duelo
  • Separación o divorcio
  • Baja autoestima
  • Estrés
  • Problemas laborales y procrastinación
  • Bullying y Mobing (acoso escolar y acoso laboral)
  • Adicciones (drogas, juego)
  • Manejo de ira

Enfoques derivados del modelo.

  • Palo Alto

-Todo comenzó en el Mental Research Institute de Palo Alto, California. Allá por 1960, cuando Don Jackson invitó a Paul Watzlawick a unirse al grupo de investigadores que estaban estudiando el papel de la familia con un miembro esquizofrénico.

Surge el primer modelo clínico sistémico: una terapia breve focalizada en la resolución de un problema, implementando un dispositivo terapéutico de diez sesiones, cuyo enfoque está puesto en la reducción del síntoma, posibilitando en el paciente un cambio mínimo (Weakland: 1968), un cambio que implique una disminución en la tensión que el problema ocasiona. Esta estrategia consiste en producir un cambio en los esquemas referenciales o en el modelo internalizado del mundo que poseen los integrantes del sistema. Este modelo interno dirige la acción, los sentimientos y las interpretaciones que habitualmente tenemos todos. Se trata de reformular ciertas ideas preconcebidas equívocamente que tenemos del mundo y del otro.

Por ejemplo, un padre que considera que su hijo por ser retraído tiene un comportamiento patológico; la intervención terapéutica tendrá como finalidad cambiar el rótulo de “retraído” por el de “observador”. Así ese padre podrá considerar que su hijo es un silencioso observador de la realidad, y que su forma de ser es muy particular, pero no patológica. El terapeuta en este modelo adopta una posición one down (Weakland: 1968), también denominada posición de humildad.

El terapeuta le reconoce al paciente todos sus esfuerzos y el compromiso con la terapia, sin lo cual el cambio no se hubiera podido llevar a cabo. Es una estrategia tendiente a reforzar la capacidad transformadora que posee el paciente. En otras palabras, el terapeuta aporta algo, pero el paciente es quien hace el mayor esfuerzo.

  • Escuela

Este modelo de terapia breve de Palo Alto influenciará sobre Salvador Minuchín creador de la terapia estructural sistémica. No es necesariamente una terapia breve, su duración y frecuencia dependerá de la disfuncionalidad que presenten las familias. Este modelo surgido en los EE.UU. en los ´60, abordará casos de familias con problemas de límites.

Minuchín clasificará a las familias funcionales y disfuncionales. (Minuchín, 1974). En una familia disfuncional los conflictos, la complementariedad rígida de roles, la escalada entre los cónyuges, el stress, y muchas veces el abuso por parte de algún miembro se repiten cotidianamente, lo que lleva a otros miembros a acomodarse a tales circunstancias. A veces los niños crecen creyendo que tal disposición familiar es normal. “Las familias disfuncionales son principalmente el resultado de adultos co-dependientes -familias aglutinadas- o demasiado autónomos -familias desligadas-” (Minuchín: 1974).

Por ejemplo: Un error común de las familias disfuncionales, donde hay peleas constantes entre los cónyuges, es la creencia errónea que tienen los hijos adolescentes de que los padres están al borde de la separación. Si bien esto es cierto en algunos casos, a menudo la alianza matrimonial es muy fuerte ya que las faltas de los padres en realidad se complementan entre sí. Sin embargo, esto no significa necesariamente que la situación familiar sea estable.

Cualquier factor de estrés importante, la falta de empleo, una enfermedad, la inflación, puede causar que los conflictos existentes que afectan a los niños o adolescentes empeoren mucho. Una de las estrategias de intervención que suele usar el terapeuta estructural es la escenificación: “se invita a la familia a reproducir en acto una escena familiar conflictiva. El terapeuta actúa como director y actor: como director, primero observa la interacción tal cual la dramatizan los miembros de la familia, y luego propone un modo de interacción más funcional al sistema. Como actor, suele solicitar a un familiar que tome asiento y observe el modo de interacción que propone el terapeuta, quien asume el rol activo de ese familiar que fue retirado de la escena”. (Minuchin: 1982).

  • Estratégica.

Jay Haley, muy interesado en los aportes de Milton H. Erikson y los trabajos de Salvador Minuchín, funda en 1976, en Washington, The Family Therapy Institute.

Su foco de análisis gira alrededor de la organización jerárquica de la familia nuclear y extensa, la influencia que se ejerce dentro de la familia, y las disfunciones que se evidencian en su seno.

Es el terapeuta quien detecta y diagnostica los problemas, fija metas, diseña intervenciones y examina respuestas. Su objetivo es intervenir directamente en el sistema como si fuera un integrante más, de tal forma de llegar a quebrar los ciclos repetitivos de conducta, romper pactos secretos, y generar nuevas alternativas.

Sus intervenciones terapéuticas consisten en diálogos profundos y el uso de directivas indirectas, un tipo de intervención paradoja que denota la necesidad que tiene la familia de cambiar, pero al mismo tiempo da cuenta de las resistencias al cambio; esto provoca que la familia se resista y reflexione acerca de su necesidad de cambiar. Estas directivas indirectas deben ser claras y estar dirigidas a todos los integrantes del sistema.

Las terapias en el posmodernismo Ubicadas en la era de la cibernética de segundo orden (Joutoran: 1994) y los aportes del construccionismo social, se da un encuentro entre dos expertos en la sesión, el terapeuta y el paciente: el terapeuta por cuanto posee un conocimiento y una experiencia clínica, y el paciente, quien –nadie mejor que él conoce cómo es la interacción con su entorno más inmediato.

  • Grupo de Milán.

En Italia, una médica internista deja las filas de la psiquiatría e incursiona en el psicoanálisis freudiano. Años más tarde, Mara Selvini Palazzoli se interesó en el modo de trabajo terapéutico de las Escuelas de Palo Alto y de Roma. En Milán, invita a Gianfranco Cecchín, Luiggi Bóscolo y Juliana Prata a formar parte de un equipo terapéutico. Así nace en 1967 el Instituto para el Estudio de la Familia en Milán.

Utilizan el genograma, una herramienta gráfica muy útil para visualizar y diagnosticar las relaciones de poder implícitas en la familia disfuncional. Se trata de un esquema gráfico diseñado por el terapeuta a partir de la narración del grupo familiar; se grafican tres generaciones en forma descendiente (abuelos, padres y nietos), mostrando los vínculos más afines en sus laterales (tíos, primos, sobrinos y demás familiares). Esta herramienta gráfica permite elaborar hipótesis que den cuenta de la disfuncionalidad en la pareja, en la familia nuclear y en la familia extensa.

Este equipo de terapeutas milaneses pone su acento en la significación que la familia ha construido a lo largo de su historia, sus creencias y sus modos de ejercer la influencia entre los integrantes del sistema. Se han destacado por la implementación de una modalidad diferente de trabajo, la co-terapia, pareja de terapeutas de distinto sexo que se ubican frente a la familia con algún integrante psicótico.

Entre las principales técnicas que utilizan se destacan: la connotación positiva, el interrogatorio circular y las intervenciones paradójicas.

  1. La connotación positiva consiste en una intervención oral del terapeuta a modo de “reinterpretación” de alguna situación disfuncional en la familia, connotando positivamente la función que ha cumplido el síntoma al lograr la equilibración del sistema y su capacidad de transformación.“Lo que se quiere connotar positivamente es la tendencia homeostática del sistema y no las personas” (Selvini Palazzoli: 1968). Los comportamientos sintomáticos son útiles en tanto implican una tendencia a equilibrar una situación. Por ejemplo: la familia con un miembro esquizofrénico descalifica todos los mensajes provenientes del miembro enfermo, ya sean ideas propias o ajenas; y ninguno de ellos acepta ser el líder del grupo familiar. Aquí los terapeutas intervienen afirmando que realmente todos los integrantes del grupo lideran a la familia. “Terapéuticamente se ubica a todos los integrantes del grupo familiar en un mismo plano, evitando que se tracen líneas que omitan a los integrantes del grupo, de esta forma se connota la tendencia homeostática que abre el camino hacia la paradoja ¿Cómo es posible que la cohesión del grupo que a los terapeutas definen como tan buena y deseable deba ser obtenida a precio de un paciente?

Paradójicamente al connotar positivamente la tendencia al “no cambio” se facilita la transformación en el sistema”. (Palazzoli, 1968).

  1. E interrogatorio circular (Selvini Palazzoli: 1968) se caracteriza por una serie de preguntas que formulan los terapeutas a los integrantes de la familia, preguntándole, por ejemplo, a la hija cómo se comporta papá cuando llega del trabajo. No se trata solo de resignificar una situación conflictiva, sino que el padre escuche en palabras de su hija cómo se comporta él ante determinadas circunstancias y pueda reflexionar a posteriori, facilitando un
  1. La intervención paradójica consiste en proponer de manera controlada aquello que constituye el problema con ciertos matices, de modo que se rompa la secuencia habitual de interacción o rutina. Puede tomar la forma de pedir un cambio lento, el peligro de cambiar y la prescripción del síntoma.
Características Palo Alto Estructural Milán
Foco de análisis Proceso de interacción Cómo se organizan: interdependencia y jerarquía. El significado que da el sistema
Objeto del cambio Circuito que mantiene el problema Estructura Significado
Foco de intervención Seguimiento más motivado al cambio Subsistemas Primero todo el sistema y luego partes
lugar de cambio Fuera de la sesión En la sesión Principalmente en la sesión
Intervenciones Redefiniciones, sugerencias, prescripciones (directas y paradójicas) Redefiniciones, puesta en acto desbalanceos, sugerencias y prescripciones directas. Preguntas circulares, connotación positiva, rituales, paradojas.
Tipo de comunicación Verbal No verbal (espacio y movimiento) Verbal
Distribución de las sesiones Diez como máximo. Cantidad no especificada. No especificadas, espaciadas de do o tres semanas.

Relación terapeuta – paciente

Y finalmente en lo que respecta a la relación terapeuta – paciente en el modelo sistémico ofrece la ventaja de que permite evaluar muchos factores influyentes en la vida de la persona, que en otras orientaciones no se tienen en cuenta, y que realmente sí tienen efectos en el individuo y en su problemática. La familia es un conjunto, que lejos de ser estable, está en constante cambio. Sus integrantes cambian información, sufren modificaciones de sus condiciones que afectan a los demás. Por ello es complicado que la familia mantenga un equilibrio, hay que asumir que se producen periodos de crisis, en el que se dan cambios que afectan, en mayor o menor medida, a sus miembros. (Vivas, 2016)

En la terapia sistémica, el terapeuta, debe ser suficientemente hábil para establecer una relación significativa con la familia como unidad. Debe ser hábil para provocar cambios que le devuelvan a la familia la competencia de resolver sus propios problemas y los objetivos básicos del terapeuta en la familia son:

  • Devolver la competencia a la familia para que sea capaz de resolver por sí misma los problemas que le
  • Confrontar a los miembros de la familia entre sí.
  • Actuar sobre las relaciones de sus miembros para incidir en los problemas que haya en las

El terapeuta debe valorar el o los problemas existentes teniendo en cuenta todo el entorno familiar que lo rodea, las relaciones, el pasado, la situación actual. De ahí debe marcar una serie de propuestas de solución, en el que toda la familia intervendrá, para crear una conciencia del problema y una vía de solución y de recuperación de competencias. Los pasos que debe dar el terapeuta para realizar una buena evaluación de la unidad familiar son los siguientes:

  • Reconstrucción del porqué de la consulta al terapeuta. Desde la llegada y para atrás en el tiempo, con el fin de establecer hipótesis de trabajo y vislumbrar el estado de las relaciones
  • Realizar una entrevista conjunta con toda la familia, observando las

interacciones verbales de sus miembros, para establecer el tipo de relaciones existentes y las distintas expectativas de cada uno de ellos.

  • Explorar la historia familiar con el fin de recoger mayor cantidad de información.
  • Verificar las hipótesis establecidas para elaborar un programa de intervención.

La terapia sistémica significa entender, que los problemas de la persona no se generan en un vacío de relaciones, se generan en el seno de una familia, cuyas relaciones pueden ser la causa de dichos problemas, o bien pueden incidir positiva o negativamente en los mismos, y que pueden servir al terapeuta para reconducir la situación, dotando de nuevo a la familia de la capacidad de resolución de sus conflictos. Hay que recordar y tener bien presente que somos seres sociales, por lo que no podemos tratar los problemas aislando al individuo del resto de su realidad. El contexto adquiere mucha importancia, porque gracias a él, la familia le podrá dar una solución al problema que los aqueje. Las soluciones que se le den, deben estar construidas en base a las posibilidades que la familia posee y a la realidad en la que están insertas, es decir, su contexto. El terapeuta siempre debe tener presente este aspecto, ya que o si no, las soluciones que se darán estarán “fuera de contexto” y no ayudarán a cambiar la problemática familiar. Otro aspecto o punto importante que debe tener en cuenta el terapeuta, es que la familia es un sistema cerrado, que posee su propia organización y que es precisamente ésta la que hace que se conforma como tal, ya que o si no perdería su identidad como familia. La Alianza Terapéutica en la Terapia Familiar Sistémica, muchas veces esta organización no es sana, puede estar afectando a uno o más de los miembros de la familia, pero es esta disfuncionalidad exactamente lo que los mantiene unidos. Por esto, no basta con que el terapeuta sólo ayude a desintegrar esta organización disfuncional, debe también ayudar a la familia a encontrar otra pauta de relación distinta a la anterior que sea óptima y que los mantenga unidos como una familia. Debe acompañarlos durante todo el proceso para así poder evitar los niveles de angustia que se pueden generar en una familia al ver que su antigua estructura ya no es la misma y que se está dando paso a otra, en la cual indudablemente cambiarán muchos roles y papeles que existían desde hace mucho tiempo en ella. (Vivas, 2016)

Conclusiones

Como resultado obtenemos que la psicoterapia familiar sistémica surge como una necesidad para modificar las relaciones familiares que influyen negativamente en los comportamientos de los miembros, estableciendo como regla básica el tratamiento al grupo familiar.

Las técnicas empleadas bajo la luz de una concepción de la familia histórica cultural resultan útiles, no solo en el área clínica sino también en áreas como son: educativa y la social.

Referencias

  • Díaz, O. I. F. (2012). La investigación en terapia familiar. México. Recuperado de

http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-879X2012 000100010

  • Minuchin, S. y cols. (1998) El arte de la terapia familiar. Buenos Aires: Editorial Paidós.
  • Martín, C. J. (2006), Panorámica de la Terapia Sistémica.

Recuperado de https://www.fundacionforo.com/pdfs/archivo33.pdf

  • Ortíz, D. (2014). Bases para la construcción de una Psicología Sistémica.

Sophia: colección de filosofía de la educación. Recuperado de https://www.researchgate.net/publication/318616009_Bases_para_la_construccion_de_una_psicologia sistémica.

 

UNIDAD  7  Principales desarrollos psicoterapéuticos desde la perspectiva cognitivo-conductual: conceptos, técnicas y datos de eficacia y eficiencia, tanto de la primera, como de la segunda generación y desarrollo de la tercera generación. 
Desarrollado por:      Ramírez López Ana Isabel – Garduño Miranda Jorge

Conceptos: 

La TCC es una forma de tratamiento psicológico que asume la existencia de cogniciones distorsionadas y/o conductas disfuncionales que mantienen (o causan) el malestar asociado a los trastornos mentales. Esta distorsión de pensamiento genera perturbaciones psicológicas en el estado de ánimo. De esta forma plantea sustenta la relación directa entre pensamiento, emoción y   conducta.

Una vez detectadas estas conductas disfuncionales y poco adaptativas; o bien distorsiones del pensamiento, el terapeuta junto con el paciente procede a establecer metas y objetivos específicos para el mejor estado del paciente. Es fundamental que sea el paciente quien jerarquiza estos objetivos pues de ahí partirá su interés y compromiso con la terapia. Es aquí cuando el terapeuta gesta un plan de tratamiento con sesiones definidas y programadas. Así el terapeuta tiene ya un número de sesiones aproximadas en las cuales va a poder trabajar. s e marca la importancia de un aproximado porque el terapeuta tiene que estar consciente que en la vida fluctuante de cualquier ser humano hay eventos no previstos que generan reacciones urgentes a trabajar con el paciente.

La TCC tiene su atención puesta en el presente, así como otros modelos terapéuticos, pues utiliza “el aquí y el a hora” que es el momento donde se pueden resolver las distorsiones cognitivas y se puede cambiar la conducta desadaptativa. Si le enseñamos técnicas y métodos para lidiar con sus reacciones; él va a poder resolver el conflicto y va a poder replicar este método en su día a día sin necesidad del terapeuta. Entendiendo esto podemos pasar al hecho de que esta terapia está basada en el aprendizaje. Por lo tanto, es de vital importancia que el paciente sepa perfectamente lo que está pasando, las técnicas que ocupamos evitando en la manera de lo posible tecnicismos poco útiles para el paciente.

Eficiencia y eficacia

Múltiples estudios constatan la eficacia de la TCC en el tratamiento de trastornos mentales no psicóticos; siendo de primera elección por muchos hospitales y clínicas de salud mental. 

Antecedentes teóricos                                                     

Condicionamiento clásico de de Ivan Pavlov.

El conocido médico de su tiempo Ivan Pavlov saltó al estudio de la conducta por sus observaciones en el salivar de los perros que usaba para sus cirugías. Encontró, aunque de manera accidentada que los perros reaccionan salivando al escuchar una campana que previamente escuchaban durante la comida. a esta respuesta le llamo respuesta condicionada. Durante su estudio formal presentó a un grupo de perros su jugoso alimento constatando su respuesta incondicionada de salivar. E n otro momento diferente sonaba su campana, que previo al condicionamiento, los perros no presentaban respuesta alguna.  Inició el proceso de condicionamiento presentando la jugosa comida y la singular campana de manera simultánea. Después de algunas repeticiones de este condicionamiento; los perros empezaban a salivar sólo con el sonido de la singular campana y sin la comida presente.

Condicionamiento Operante de Skinner.

Skinner establece e l condicionamiento operante como la asociación de un estímulo una conducta y una consecuencia. Estas consecuencias pueden ser de dos tipos Reforzadores (los cuales aumentan la conducta) o Castigos (los cuales decrementan la conducta) y estos los puedo lograr de dos formas presentando un estímulo externo al medio (lo que se conoce como positivo) o quitando un estímulo al medio (lo que se conoce como negativo). El resultado de las combinaciones nos da cuatro escenarios

  • Reforzamiento Positivo: aparición de un estímulo que incrementa la probabilidad de que ocurra la conducta
  • Castigo Positivo: presencia de un estímulo que disminuye la probabilidad de que suceda la conducta
  • Castigo Negativo: extracción de un estímulo que disminuye la probabilidad de que ocurra la conducta
  • Reforzamiento Negativo: extracción de un estímulo que provoque un aumento en la probabilidad de que ocurra la conducta.

Técnicas

Técnicas de control físico:        relajación-respiración

Esta técnica establece un estado de calma por medio de la respiración profunda, repercutiendo en una relajación muscular. una vez e n este estado el paciente puede tener mayor control de sus e mociones principalmente de las emociones negativas como la ansiedad, el enfado, e l dolor o la ira que fungen un rol antagónico a este estado de calma.

Fisiológicamente la ansiedad y la relajación también son opuestas. esto lo podemos notar en el ritmo cardíaco y   la presión arterial el nivel de tensión en los músculos. Esto solo con instrucciones precisas para establecer atención en la respiración profunda y pausada. Esto es ideal para lidiar con estados emocionales de malestar súbitos.

Técnicas de exposición

Esta técnica está principalmente ocupada en el tratamiento de fobias, trastornos de ansiedad y control de impulsos. se trata de enfrentar al paciente con el estímulo aversivo hasta que la reacción de miedo o ansiedad se reduzcan. De esta forma el paciente aprende a controlar su conducta a la vez que cognitivamente reestructura los procesos de pensamiento que le hacen sentir malestar ante dicho estímulo o situación.

El paciente y el terapeuta definen una jerarquía en los estímulos aversivos. de esta forma pueden ir avanzando p aso a paso en la exposición de forma paulatina. la velocidad de esta aproximación va a ser m arcada por la reacción del paciente y qué tan capaz se siente de seguir. Esta técnica puede aplicarse personalmente, por medio de una imaginería guiada o incluso a través de la realidad virtual.

Técnicas de autocontrol

Las dificultades de una persona para autogestionar su conducta, expectativas o su forma de pensar a su entorno adaptativamente puede producir diferentes trastornos. La técnica de autocontrol nos permite enseñar las consecuencias que sus acciones pueden conllevar y que con el aprendizaje de ciertos patrones conductuales la impulsividad desadaptativa puede ir en disminución. Realizar un entrenamiento que fortalezca las habilidades de autocontrol, tal como se consigue con la terapia de autocontrol de Rehm, puede servir para controlar problemas de diversa índole como los producidos en procesos depresivos y ansiosos.

Entrenamiento en resolución de problemas

El entrenamiento e n resolución de problemas es un tipo de tratamiento cognitivo-conductual a través del cual se pretende ayudar a los sujetos a hacer frente a determinadas situaciones que por sí mismos no son capaces de solucionar. En este tipo de técnica se trabajan aspectos como la orientación hacia el problema en cuestión, la formulación del problema, la generación de posibles alternativas para solucionarlo, la toma de una decisión respecto a la más apropiada y la verificación de sus resultados. En resumidas cuentas, se trata de saber enfocar las situaciones complicadas del modo más constructivo posible, sin dejarse llevar por los miedos y la ansiedad.

Técnicas de modelado

El modelado es un tipo de técnica en la que un individuo realiza una conducta o interactúa en una situación con el objetivo de que el paciente observe y a prenda una manera de actuar concreta de manera que sea capaz de imitarlo. Se busca que el observador modifique su conducta y /o pensamiento y dotarlo de herramientas para afrontar determinadas situaciones.

Existen diferentes variantes según el observador deba o no replicar la conducta, el modelo domine desde el inicio de realizar la conducta deseada o tenga recursos semejantes al paciente de modo que se vaya haciendo una aproximación al objetivo, el número de personas que actúan como modelo o si el modelado se realiza en vivo o a través de otros medios como la imaginación o la tecnología.

Las tres generaciones de la conducta

El concepto de generación se entiende como un conjunto de suposiciones formuladas, de métodos y objetivos que ayudan a organizar la investigación, la teoría y la práctica.

7.1 Terapia de la Conducta (primera generación)

El conductismo surge con fuerza como reacción a las terapias p sicoanalíticas nacidas con Sigmund Freud. Los modelos conductistas se oponían a estas consideraciones con la necesidad de afrontar los trastornos a partir de datos comprobables, los conductistas se centraron en tratar la conducta presente en el momento del problema, preocupándose por las relaciones entre estímulos, las reacciones y las consecuencias de éstos.

La primera generación surgió con los trabajos de John B. Watson, y su principal interés fue  cambiar el objeto de estudio de la psicología, uno de los principales trabajos por los que se  le conoce es sobre el miedo condicionado en el pequeño Albert, este experimento mostró  que la manipulación del medio ambiente puede producir miedo hacia objetos, lo que indicó  también que los arreglos manipulables públicos y observables podrían ser replicables  (Valdivia-Salas & Páez, 2019; Ruiz, Díaz & Villalobos, 2012; Hayes, 2004; Dougher &  Hayes, 2000).

Durante ese periodo, varios psicólogos se adhirieron al movimiento Watsoniano, lo que pronto llevó a una división del movimiento, por un lado, el conductismo metodológico y por otro, el conductismo radical. Sumado a lo anterior y a pesar de los avances generados por  esta primera generación, sus procedimientos n o fueron capaces de explicar de manera  satisfactoria eventos como el lenguaje y la cognición humana, su concepción y utilidad son  limitados porque estos tratamientos solo tienen éxito en circunstancias y contextos  concretos en los que pueden manipularse las variables que tienen que ver con la conducta, y tienen poco en cuenta el efecto de variables psicológicas como la cognición o el afecto.

Lo anterior provocó que se buscaran mejores explicaciones dentro de otros modelos, como los cognitivos, lo que dio origen a la segunda generación de terapias de conducta basadas en una visión del conductismo metodológico o cognitivas-conductuales, en la década de 1970, cambiando de esta forma el foco de atención de la conducta observable a la cognición.

Se consideraba que el aprendizaje no era un fenómeno automático, sino que era mediado por variables cognitivas como la conciencia, la atención, las expectativas o las atribuciones.  De esta forma se consideró a la cognición como un elemento determinante de la conducta humana y por consecuencia, de los trastornos psicológicos, con lo cual se introdujo el cambio de los pensamientos o las cogniciones como elemento central de las terapias

(Mañas, 2007; Ruíz, Díaz & Villalobos, 2012; Hayes, Luoma, Bond, Masuda & Lillis, 2006).

7.2 Terapia Cognitiva (segunda generación)

Se empezó a considerar que el principal elemento que origina la conducta no es la asociación entre estímulos sino el pensamiento y el procesamiento que se hace de la información, naciendo las teorías cognitivas y del procesamiento de la información, por lo que el conductismo metodológico rápidamente se dirigió a lo cognitivo-conductual, empezó a definirse en Inglaterra y Sudáfrica, encabezado por investigadores como Joseph Wolpe, Arnold Lazarus, Standley Rachman, Hans E ynseck y Shapiro.

Este tipo de conductismo mantiene su compromiso con el estudio de la conducta observable, pero como u n método para evaluar y entender los procesos internos que la producen. El conductismo metodológico también puede ser entendido a través de la relación E (estímulo) – R (respuesta), donde el estímulo que antecede a la conducta la explica a su vez, por ejemplo: el miedo causa el llanto, porque este le antecede y este miedo habría sido adquirido a través del condicionamiento clásico.

Para mediados de los setenta, la llegada de la revolución cognitiva, y lo que esto conllevó, acercó a los conductistas metodológicos a tomar términos computacionales como procesamiento de la información, almacenes de memoria, esquemas, etc, y estos conceptos ocuparon la “E” dentro de la relación: E-R, siendo los causantes del comportamiento observado.

Una vez que se entiende la forma de percibir cómo se produce el comportamiento desde esta perspectiva, se deriva de forma rápida cuáles deben ser los procedimientos terapéuticos a utilizarse, es decir, modificar el interior del individuo. Si lo que ocasiona el llanto es el miedo, habrá que modificar el miedo que produce este síntoma, por lo tanto, el procedimiento para aliviar estos síntomas será la prevención de la respuesta, las técnicas de relajación, y el contra condicionamiento. Existen numerosos enfoques que han surgido de esta segunda generación de terapias de conducta o cognitivos-conductuales durante los últimos treinta años y además han demostrado ser efectivas, sin embargo, tal como sucedió con las terapias de primera generación, comenzaron a surgir diversas contradicciones.

Entre estas contradicciones se encuentran: a) resultados de investigaciones que indican que el control, reducción o eliminación de los eventos privados o cognitivos producen  efectos contrarios a los que se buscan, b) el hecho de que agregar componentes cognitivos  a tratamientos con procedimientos conductuales p arece no tener un gran impacto o ser casi  nulo cuando se les compara de forma separada, c) resultados de investigación que indican la poca probabilidad de constructos que se hipotetizaban como responsables del cambio y la recaída en padecimientos, como la depresión, d ) el hecho de que varias de las terapias  cognitivas estándar, no tienen un vínculo directo con investigación en laboratorio que  justifique sus técnicas e intervenciones; y e) la existencia de explicaciones derivadas de  investigación básica e n lenguaje y cognición que pueden explicar la naturaleza de estas  variables y que han demostrado su eficacia en el ámbito clínico.

7.3 Terapia Dialéctica y Terapia de Aceptación y Compromiso, Atención Plena (tercera generación)

Se consideran pertenecientes a estas terapias de tercera generación aquellas elaboradas bajo la perspectiva de la necesidad de establecer una aproximación más contextualizada y holística de la persona, teniendo en cuenta no solo los síntomas y problemas del sujeto sino la mejora de la situación vital y la vinculación con el medio, así como la generación de un cambio real y permanente en el individuo que permita la superación definitiva del malestar.

Este tipo de Terapias de Conducta considera que los problemas psicológicos son debidos en buena parte al contexto sociocultural y comunicacional del individuo, y al hecho de que un comportamiento dado sea considerado normal o aberrante. Más que en la lucha contra la sintomatología la terapia debe centrarse en reorientar y refocalizar la atención del individuo hacia metas y valores para él importantes, mejorándose el ajuste psicosocial de la persona.

Esta tercera generación de terapias ha sido definida por Hayes (2004) en la siguiente forma:

Fundamentada en una aproximación empírica y enfocada en los principios del aprendizaje, la tercera ola de terapias cognitivas y conductuales es particularmente sensible al contexto y a las funciones de los fenómenos psicológicos, y no sólo a la forma de estos, enfatizando el uso de estrategias de cambio basadas en la experiencia y en el contexto además de otras más directas y didácticas. Estos tratamientos tienden a buscar la construcción de repertorios amplios, flexibles y efectivos, en lugar de tender a la eliminación de los problemas claramente definidos, resaltando cuestiones que son relevantes tanto para el clínico como para el paciente. La tercera generación de terapias cognitivo-conductuales reformula y sintetiza las generaciones previas y principalmente dirigidos por otras tradiciones, a la espera de mejorar tanto la comprensión como los resultados.

Esta tercera generación de terapias cognitivas-conductuales se caracteriza por: 1) abandonar como única forma de intervención cambios de primer orden, 2) adoptar un  enfoque contextualista, 3) adoptar más estrategias de cambio experienciales e indirectas  adicionales a las de tipo directo, 4) ampliar considerablemente el centro de cambio, es decir,  este tipo de terapias buscan alterar la función de los eventos privados y no necesariamente  la forma de estos, a través del contexto y 5) la utilización de habilidades de aceptación y de “atención plena” o “mindfulness” por su nombre en inglés.

Que estas terapias adopten un enfoque contextualista hace referencia a su origen como se mencionó en el conductismo radical, y en particular, e n la su filosofía de base, se conoce también como psicología R-E y sitúa la causa del comportamiento en los estímulos que  siguen éste, de tal suerte que si una persona llora cuando un estímulo condicionado con el miedo se presenta, la respuesta a la pregunta ¿por qué llora? será: que en cuanto lo hace,  el objeto temido desaparece, su comportamiento produce consecuencias que lo mantienen: es propositivo. En esto radica la esencia del contextualismo funcional, que es el origen y base de los procedimientos dentro de las terapias contextuales en particular: ACT, FAP o   DBT.

La terapia de Aceptación y Compromiso o ACT por sus siglas en inglés, es una de las llamadas terapias de tercera generación o contextuales; tal vez dentro de éstas, es la más integrada y con mayor evidencia empírica. El camino que ha seguido el desarrollo de ACT ha sido largo y siempre s e ha alimentado de una base experimental. ACT se encuentra fundamentada en t res fuertes pilares de acuerdo a Paéz y Montesinos (2016): a) un planteamiento filosófico que guía la investigación y aplicación: el “contextualismo funcional”;

  1. b) el desarrollo de un programa básico de investigación que descansa en RFT por sus siglas en inglés (Teoría de los Marcos Relacionales en castellano); y d) la aplicación de este conocimiento enmarcado en una dimensión conocida de diversas formas según la evolución de ACT: Trastorno de Evitación Experiencial, Evitación Experiencial Destructiva o más recientemente, In-Flexibilidad Psicológica.

Referencias:  

Hayes, S. C. (2004). Acceptance and commitment therapy, relational frame theory, and the third wave of behavioral and cognitive therapies. Behavior Therapy, 35, 639-665.

Hayes, S. C., Luoma, J. B., Bond, F. W., Masuda, A., y Lillis, J. (2006). Acceptance and commitment Therapy: M odel, processes and outcomes. Behaviour Research and Therapy, 44, 1-25.

Mañas, M. I. (2007). Nuevas terapias psicológicas: la tercera ola de terapias de conducta o terapias de tercera g eneración. Papeles del psicólogo, 40, 26-34.

Páez, B.M., & Montesinos, M. F. (2016). Tratando con… terapia de aceptación y compromiso. Madrid: Ediciones Pirámide.

Ruiz, M. A., Díaz, M. I., y Villalobos, A. (2012). Manual de Técnicas de Intervención Cognitivo Conductual. España: Editorial Desclée Brouwer.

Valdivia-Salas, S. y Páez, B., M. (2019). Aceptación psicológica: qué es y porqué se fomenta en terapia. España: Editorial Pirámide.

  • Olivares, J. Y Méndez, F. X. (2008). Técnicas de Modificación de Conducta. Madrid: Biblioteca nueva.

https://lookaside.fbsbx.com/file/Manual-de-técnicas-de-intervención-cognitiva-

Miquel Angel Fullana, Lorena Fernández de la Cruz, Antoni Bulbena, Josep Toro, Eficacia de la terapia cognitivo-conductual para los trastornos mentales, Medicina  Clínica, Volume 138, Issue 5, 2012, Pages 215-219, ISSN 0025-7753, https://doi.org/10.1016/j.medcli.2011.02.017 .

(http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0025775311002879)

 

UNIDAD  8                                         ÉTICA EN PSICOLOGÍA
Desarrollado por:              Peñaloza Daphne – Barrales Ponce Andrés

Introducción

Todo lo que existe nos provoca una reacción, todo previamente nos afecta, todo lo que hacemos está atravesado por un juicio valorativo, antes que nada, incluso antes de pensar las cosas se nos presentan de forma buenas o malas y así cuando queremos entender qué es el bien buscamos una explicación del bien que esté bien, pero no será que primero valoramos y después pensamos, ¿no será que el bien es previo al ser? o como diría Emmanuel Levinas ¿no será la ética previa a la ontología? (Sztajnszrajber, 2015)

¿Qué es ética?

La ética es una rama de la filosofía que se encarga de reflexionar sobre el bien y mal, estudiarlo y ver sus relaciones con la moral (RAE, 2018). De esta manera la etimología de Ética deriva del griego Ethos que significa costumbre. Asimismo, para comprender su aplicación contextual tenemos que hacer un análisis completo de la palabra y sus distintos significados.

No es casual que la ética tenga relación con las costumbres, las leyes, las conductas y las valoraciones de un pueblo, esto deriva de la suposición implícita de que la ética tiene que ver con la otredad y de que existe una priorización del otro que parece estar ligado directamente con el uso de la razón (Millan, 2016). Sin embargo, la ética no es una cuestión subjetiva que depende de la experiencia individual de cada quien para formular sus propias tipificaciones de lo que está correcto o no, por el contrario, es un concepto intersubjetivo, como la palabra lo indica que está construido a partir de las subjetividades, por lo cual podríamos categorizarlo como una socioconstrucción (Millan, 2016).

En este contexto habrá que puntualizar que la significación de la palabra ética ha tenido diferentes momentos históricos y habrá que plantearse la posibilidad de que el significado actual no alcance para abarcar las nuevas situaciones de nuestra sociedad contemporánea.

Tres aproximaciones a la ética

En un inicio Platón mencionaba que las personas no somos capaces de llegar a la realidad en sí misma y que lo que conocemos es simplemente la representación figurativa de la realidad, como ejemplo menciona que uno no puede conocer el triángulo real, solamente puede comprender la idea y la comprende como una representación (Platón, 1871). Por lo tanto, uno vive en un mundo de las ideas, donde coloca como idea máxima la idea del bien y describe que para llegar al bien solamente hace falta cumplir con la naturaleza de ser, la cual es pensar, por lo tanto, el mal no existe, solamente es ignorancia (Platón, 1871).

En el siglo XV, San Agustín retoma las ideas de Platón y junto con la escuela de pensamiento maniqueista retoma la idea de bien y la asocia con el espíritu, mientras que la idea de mal la localiza en la carne humana, de esta manera describe que el bien y el mal son dos entidades que se encuentran en lucha eterna dentro de cada uno y que el uso de la razón que menciona Platón es simplemente el uso del libre albedrío que nos da la posibilidad de escuchar a la carne o al espíritu para obrar correctamente o incorrectamente (Ruda, S.f.).

La siguiente aproximación de ética surge en el siglo XIX, a partir del giro lingüístico y con las nuevas concepciones de la socioconstruccion se pasa de una ética ontológica a una ética relativa, donde la cultura y el contexto histórico determinan lo que se ve como bueno o malo, de esta manera pasamos del universalismo al relativismo, de la metafísica, a una construcción que no es única, ni objetiva ni universal. El problema de este tipo de ética surge cuando en su forma extrema se convierte en una guerra de todos contra todos, donde la afirmación de ética, o en otras palabras hacer pasar mi versión del bien como bien natural me asegura como juez moral, colocando a uno en un posicionamiento de poder que paralelamente invalidan las posturas del otro, por lo cual deja de ser ético (Iraheta, 2015) .

Teniendo en cuenta las significaciones de la ética en distintos períodos y contextos podemos adentrarnos en la ética psicológica. Es necesario haber examinado el anterior contenido ya que el ejercicio de la ética no tiene que ser un protocolo de seguimiento, de lo contrario el psicólogo no podrá lidiar con el emergente que se presenta en algunas situaciones o en su caso, no tendrá el criterio para poder seguir cuestionando las formas de aplicación de la ética.

Ética Psicogerontología

La ética, en el sentido del cuidado ético, se refiere a un marco o línea guía que determina qué es moralmente bueno o malo. Los problemas éticos aparecen cuando hay un conflicto alrededor de la acción correcta a tomar. Este dilema generalmente ocurre cuando hay que decidir si una intervención médica debe implementarse o no y si la intervención es inútil. Las respuestas a las preguntas éticas no son sencillas; implican una compleja integración de pensamientos, sentimientos, creencias y datos basados en evidencia (Kane,2018).

Si bien los dilemas éticos son fundamentales para la práctica misma de la medicina, la naturaleza dependiente del adulto mayor y la inminencia de la muerte suscitan preocupaciones especiales. Las discusiones sobre la ética y el envejecimiento parecen centrarse en los roles de autonomía y contención de costos, ya que una parte significativa del costo de la prestación de servicios de salud se produce al final de la vida.

En este contexto hay que entender que la ética es igual para todos y todas, sin embargo, partiendo de un principio de equidad habrá que tener en consideración ciertos factores que pueden aparecer en distintas poblaciones, por ejemplo:

  • Enfermedades Psíquicas
  • Enfermedades Físicas
  • Pérdida de capacidades Funcionales
  • Dependencia a otras personas
  • Vulnerabilidad
  • Maltrato
  • Prejuicios

Ética en la relación asistencial

La ética de la relación asistencial, como rama de la bioética, se ocupa de comprender, intentar evitar y buscar soluciones a estos posibles conflictos de valores. Para ello parte de un sistema de referencia formal y se vale de cuatro principios que permiten operativizar y facilitar el análisis de los conflictos.

Según Santander (2001) El sistema de referencia formal (recogido en las declaraciones de los derechos humanos y las constituciones de numerosos países) está sintetizado en dos principios:

“el ser humano es persona y en cuanto tal tiene dignidad y no precio”

“en tanto que personas, todos los seres humanos son iguales y merecen la misma consideración y respeto”.

Los cuatro principios, ya clásicos por haber tenido un reconocimiento universal en tanto parecen ser una buena síntesis de todos los valores en juego en la relación asistencial, fueron enunciados por Beauchamp y Childress en 1979 y son:

No-Maleficencia, que obliga a no dañar a los demás (primun non nocere).

Justicia, que obliga a proporcionar a todos las mismas oportunidades en el orden de lo social, no discriminando, segregando o marginando.

Beneficencia, que obliga a hacer el bien.

Autonomía, que obliga a reconocer que todas las personas, mientras no se demuestre lo contrario, son capaces de tomar decisiones y disponer de sí mismas libremente.

Los dos primeros (No Maleficencia y Justicia) son mínimos éticos exigibles siempre, incluso por la ley. Los segundos (Beneficencia y Autonomía), aunque deseables no son siempre exigibles pues están en relación con los proyectos vitales y jerarquías de valores propios de cada persona, pero, no obstante, habrán de ser protegidos.

Conflictos en la relación asistencial.

Según Santander (2001) los conflictos más frecuentes en la relación asistencial son los siguientes:

  • Corrección de técnicas en el proceso diagnóstico: Las patologías han de ser cuidadosamente estudiadas a fin de evitar tanto falsos diagnósticos positivos como descuido en la detección diagnóstica.
  • Planes terapéuticos: Cada vez se hace más necesario disponer de guías de práctica clínica que recojan tratamientos y planes de cuidados conocidos, evaluados y revisables.
  • Valoración de los tratamientos proporcionados y desproporcionados para cada patología. Existe el riesgo de que por el hecho de la edad avanzada se tienda a una menor calidad en el uso de medios, técnicas y sistemas de cuidados, pudiéndose darse así la situación de exclusión o negación (por esta razón de edad y, a veces también, por el alto coste económico) Por el contrario, existe también el riesgo de la obstinación terapéutica, intentando dar tratamientos a toda costa, incluso a pesar de la oposición del paciente, con el fin de alargar su vida.
  • El manejo de los trastornos de conducta en el anciano se hace especialmente delicado cuando se llegan a precisar fármacos sedantes o sujeciones físicas. Para evitar situaciones que podrían llegar a ser de maltrato, toda indicación de este tipo debería estar suficientemente justificada y valorada en función del balance riesgo-beneficio real.
  • Riesgo de utilizar la edad como un indicador para tomar decisiones clínicas, que puede derivar con facilidad en decisiones injustas o generadoras de marginación.
  • Coordinación entre profesionales: Un indicador de buena práctica clínica es la existencia de una correcta comunicación entre los diversos profesionales que atienden al anciano enfermo, pues las más de las veces éste sufre de patologías múltiples que van a precisar la intervención de más de un profesional y de más de un sistema asistencial.

Consentimiento informado 

Según Goikoetxea (2015), Con la promulgación de la carta de los derechos y deberes de los enfermos en el artículo 10 de la ley general de sanidad de 1986 el consentimiento informado a entrado en las relaciones asistenciales en nuestro país. Con él, la autonomía del paciente, cobra protagonismo en la relación clínica a la hora de decidir sobre su propio cuerpo y persona.  Según goikoetxea (2015) El consentimiento informado se entiende como: Un proceso gradual que se realiza en el seno de la relación profesional-usuario, en virtud del cual el sujeto competente o capaz, recibe del profesional información suficiente y comprensible que le capacite para participar voluntaria y activamente en la toma de decisiones respecto a su asistencia social y sanitaria. Esta participación permite al sujeto, aceptar o rechazar determinadas acciones terapéuticas o cuidadores, en función de los objetivos que el mismo establezca, sin menoscabo de los derechos de los demás.

Referencias

 

UNIDAD  9     Perspectiva y prospectiva de la demanda de atención psicoterapéutica en México
Desarrollado por:        Balladares Martínez Cesia